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              <text>HOLOCAUSTO JUDÍO&#13;
Israel los reconoció con el título de 'Justo entre las Naciones'&#13;
Los Schindler asiáticos&#13;
 Ho Feng Shan, cónsul de China en Viena (izqda.), y Chiune Sugihara, cónsul japonés en Kaunas, salvaron a miles de judíos del Holocausto. AFP / GETTY&#13;
Decenas de miles de judíos se salvaron del Holocausto gracias al cónsul de China en Viena y al de Japón en Kaunas&#13;
Emitieron de 6.000 a 22.000 visados y cada uno servía para una familia entera&#13;
&#13;
En uno de los periodos más oscuros de la Humanidad, con las tropas nazis adueñándose de media Europa, la pluma de dos diplomáticos asiáticos rubricó la suerte de millares de judíos que, gracias a su intermediación, pudieron escapar de una muerte casi segura.&#13;
Aunque es imposible determinar el número exacto de los que salvaron, se estima que Ho Feng Shan, cónsul chino en Viena (Austria), y Chiune Sugihara, su homólogo japonés en Kaunas (Lituania), emitieron de 6.000 a 22.000 visados entre ambos, una cifra que no refleja la magnitud de su acción, ya que uno solo de esos documentos podía servir como salvoconducto para una familia entera.&#13;
Sin embargo, la hazaña de los Schindler de Asia apenas es conocida (todo lo contrario que la del empresario alemán Oskar Schindler). Mientras que Ho terminó llevándose el secreto a la tumba, Sugihara sólo recibió un merecido reconocimiento hacia el final de su vida.&#13;
Nacidos a principios de siglo, sus orígenes eran bien diferentes. Ho provenía de una pobre zona rural y Sugihara creció en el seno de una familia acomodada, pero ambos eran aplicados estudiantes que, tras la universidad, iniciaron su carrera diplomática. Fue en las postrimerías de los años 30 cuando recalaron en Europa, con Ho ocupando su cargo vienés en 1938 y Sugihara el de Kaunas un año después. Y fue también en ese mismo año cuando las naciones reunidas en Evian (Francia) decidieron no refugiar a los judíos que huían de los nazis.&#13;
"Nadie los quería", apunta Glenn Timmermans, especialista en el Holocausto de la Universidad de Macao. "Pero ellos decidieron contravenir las órdenes directas de sus respectivas embajadas, y cada uno por su cuenta empezó a ayudarlos aun a riesgo de hacer peligrar su carrera".&#13;
Se estima que, en dos años, Ho expidió entre 4.000 y 12.000 visados con destino a Shanghai, una ciudad ocupada entonces por los japoneses pero cuyo puerto permanecía abierto a todos y carecía de controles de inmigración.&#13;
 Visado a Shanghai expedido por Ho Feng Shan. CORBIS&#13;
Aunque no se necesitaba un visado para entrar, sí que era fundamental para que los judíos pudieran salir del país. Por eso, algunos emplearon este documento para viajar a Shanghai, mientras que otros lo utilizaron para obtener una visa de tránsito y recalar en un tercer país como Estados Unidos o Filipinas.&#13;
Eric Goldstaub contaba con 17 años por entonces. Tras pasar semanas de puerta en puerta buscando un visado, fue Ho quien finalmente se lo concedió. "¡Qué sorpresa nos esperaba! Una agradable recepción, una sonrisa amistosa y un mensaje: traed vuestros pasaportes y os daré un visado para nuestro país", escribió en sus memorias. Él fue una de las 20 personas de su familia que pudo abandonar Europa gracias al cónsul chino.&#13;
El rumor de que Shanghai era un lugar seguro y de que un cónsul estaba dispuesto a ayudarles se extendió rápidamente, y hasta mayo de 1940 Ho continuó con su labor. "Viendo a los judíos condenados era natural sentir compasión por ellos", declaró el diplomático en una ocasión.&#13;
Mientras, en la Kaunas ocupada por los soviéticos, la situación no era mucho mejor. Tanto los judíos locales como aquéllos provenientes de Polonia estaban en una situación desesperada, y en Sugihara muchos encontraron su salvación. Si Ho utilizó Shanghai como vía de escape, Sugihara echó mano de una treta similar.&#13;
Japón sólo podía ser un destino de paso a un tercer país, y los requisitos para lograr la autorización eran difíciles de cumplir. No obstante, el cónsul nipón hizo caso omiso de las exigencias de su Ministerio y comenzó a expedir visados válidos para 10 días de tránsito en Japón. Se calcula que entre 2.000 y 10.000 judíos abandonaron así Lituania y, tras cruzar Rusia en el Transiberiano, llegaron a un país donde algunos permanecieron durante la guerra mientras que otros fueron enviados a Shanghai.&#13;
Tras el fin de la guerra&#13;
Tras la contienda, cada uno continuó con su vida. Ho, que siguió al bando nacionalista en su huida a Taiwan, fue diplomático en varios países más para luego retirarse en San Francisco, donde murió en 1997. Tras su entierro, su hija Manli Ho comenzó a investigar la vida de su padre y sacó los hechos a la luz a raíz de una persona que le contactó.&#13;
"Durante su vida, mi padre ni buscó ni recibió reconocimiento alguno por lo que hizo. Como otros tantos, no pensó que había hecho algo particularmente heroico. Hizo lo que debía hacer, de acuerdo con su corazón y su conciencia", declaró Manli a este diario.&#13;
Por su parte, Sugihara renunció a su carrera tras año y medio en una prisión europea y se dedicó a los negocios en Rusia, donde vivió 16 años. Tras jubilarse, volvió a su Japón natal y, en 1986, falleció.&#13;
En 1985, Israel otorgó a Sugihara el título de 'Justo entre las Naciones'. Ho también lo recibió a título póstumo en el año 2000.&#13;
Estos días, una exposición sobre el gueto de Shanghai en la ciudad de Hong Kong recuerda a estos dos hombres.&#13;
"Es impresionante la cantidad de familias que lograron salvar", reconoce la organizadora de la muestra, April Kaminsky. "Con una simple firma en un papel, cambiaron el destino de millares de personas".&#13;
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                <text>Interesante artículo sobre la intervención de dos diplomáticos orientales, el cónsul de China en Viena (Austria) y el de Japón en Kauna (Lituania) para salvar la vida de miles de judíos que gracias a ellos lograron escapar de la represión nazi. Muchos de ellos fueron a parar a Shanghai (Hong Kong), donde se fue formando un gueto judío.</text>
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              <text>La locuacidad que exhibe Wang Zhezhong a la hora de justificar la supuesta soberanía china sobre el Mar de la China Meridional -cuya extensión aparece reflejada en el enorme mapa que ha colgado de su comercio- se torna en precario silencio cuando el periodista le pregunta sobre las tallas de las conchas. "De eso no puedo hablar. Es asunto muy sensible. Está prohibido pescarlas", dice.&#13;
Una restricción que semeja ser un tanto flexible a tenor del espectáculo que se observa durante la mañana en el puerto de Tanmen, en la isla china de Hainan, donde los pescadores muestran sus capturas sobre tarimas de madera. Hay al menos media docena de esos grandes moluscos, que supuestamente no deberían estar ahí. "Nosotros ya no las pescamos pero los otros países sí. Lo que se vende son las tallas antiguas", asevera el chaval.&#13;
El museo marítimo que estableció en 2014 exhibe las palanquetas de hierro que usaba su abuelo y el resto de los pescadores locales para mantener abiertas las almejas gigantes, que pueden llegar a medir más de un metro y pesar más de 200 kilos. "Es peligroso. Si se cierra te puede cortar un dedo", aclara.&#13;
Pekín declaró ilegal la pesca de estos enormes moluscos en 2015, aunque sólo después de que durante varios años las autoridades de Hainan promovieran su captura generando una industria que atrajo a decenas de miles de personas, y supuso la apertura de cerca de 460 negocios de esculpido y venta de los cotizados caparazones, a los que se apoda el jade marítimo.&#13;
"Las más caras son las que están talladas pero mantienen parte de la concha original. Nosotros las vendemos entre 3.800 yuanes y 6.800 (entre 506 y 905 euros)", precisa la propietaria de otra tienda con decenas de estos repujados que lo mismo representan paisajes que figuras de Buda o coles, una hortaliza que en China se asocia con la riqueza.&#13;
El problema es que para recuperar estos apreciados bivalvos, que pueden llegar a vivir un siglo, los pesqueros de Tanmen han sido acusados de arrasar una extensa cantidad de los corales donde habitan. La propia BBC grabó hace meses a una docena de estas embarcaciones quebrando los arrecifes con sus hélices de metal y sus anclas para facilitar la captura de los moluscos.&#13;
Cuando el biólogo John MacManus, de la Universidad de Miami (EEUU), realizó un estudio sobre el alcance de la devastación, su conclusión fue demoledora: esta práctica ha acabado al menos con 104 km2 de corales. "Es una destrucción masiva. Básicamente están arando esos corales y dejándolos aplanados", aseguró en una conferencia internacional dedicada a esta polémica que se celebró en julio.&#13;
 Conchas talladas y perlas conforman el gran negocio ilegal&#13;
Los propios responsables de Hainan admiten el "gran daño que provocó la explotación excesiva" de las almejas gigantes -palabras de Chen Hui, de la Asociación de Protección del Medio Ambiente local-, cuyo precio se disparó a partir de 2012 hasta alcanzar miles de dólares por talla. "Las arrancaba con palancas y hasta con explosivos", declaró Lin Hongmin, del Instituto de Planificación de Proyectos y Diseño de Hainan, en declaraciones al diario oficial Global Times.&#13;
Los estragos generados por la extracción de los preciados moluscos del Mar de la China Meridional son tan sólo un ejemplo más del brutal coste ecológico que está propiciando la disputa por el control de una zona marítima estratégica que reclaman hasta cinco estados y el territorio insular de Taiwán. Expertos, ONG y los propios pescadores de Hainan y Taiwán consultados coinciden en que el vasto espacio marino se ha convertido en una especie de Salvaje Oeste donde las flotas pesqueras aprovechan el vacío legal para saquear los recursos marinos, lo que podría llevar a "un colapso absoluto de la pesca" en dicho entorno "si no se hace algo", como alerta el citado John McManus.&#13;
"Era un paraíso marítimo", explica Edgardo Gómez, otro biólogo de la Universidad de Filipinas, que albergaba el 76% de las especies de coral de todo el mundo y el 37% de los peces que habitan en los arrecifes. "Las almejas gigantes han sido exterminadas", añadió.&#13;
Según un estudio de la Universidad British Columbia de Canadá publicado en 2016, los caladeros de esta zona ya han sufrido una merma de entre el 5 y el 30% respecto a los niveles de 1950. La misma investigación denunciaba el uso habitual de técnicas tan polémicas como la pesca de arrastre de fondo, la dinamita y hasta de cianuro. "Básicamente, el Mar de la China Meridional es un área donde vale todo en términos de pesca", denunció Michael Fabinyi, especialista en recursos marítimos de la Universidad de Tecnología de Sidney (Australia).&#13;
Lejos de controlar a sus flotillas pesqueras, China o Vietnam las han convertido en punta de lanza de sus esfuerzos en la pugna por la soberanía de esa demarcación marina. En Tanmen, por ejemplo, se recuerda en grandes paneles el agradecimiento del presidente Xi Jinping a estos marinos cuando visitó la pequeña ciudad portuaria en 2013 y dijo que habían sido "el ejército de vanguardia que ha protegido nuestros derechos marítimos".&#13;
Este sector ha adquirido una doble función comercial y política, alentada en el caso de China, gracias a una generosa adjudicación de subvenciones. Desde hace años, Pekín fomenta la construcción de buques de mayor calado para facilitar los desplazamientos desde Tanmen hasta enclaves del Mar de la China Meridional como las islas Spratly o las Paracel -que China denomina Nansha y Xisha, respectivamente- con subsidios al consumo de combustible y la entrega casi gratuita de GPS a cerca de 50.000 navíos.&#13;
Según Li Shuo, un asesor de Greenpeace, la flota de alta mar china experimentó un espectacular crecimiento a partir de 2012 -cuando Xi Jinping accedió al liderazgo de este país- pasando de los 1.830 buques a 2.460 gracias, en gran parte, a esas medidas. "Fue un crecimiento equivalente al que se registró en los 16 años comprendidos entre 1994 y 2010", precisó el experto en un informe que difundió en agosto.&#13;
Los marineros de Tanmen replican a las recriminaciones con sus propios cargos dirigidos hacia sus homólogos filipinos o vietnamitas. "Ellos son los que llevan armas y los que nos disparan. Los que saquean el Mar de la China Meridional, pese a que nos pertenece", dice Deng Yehe, con 69 años y décadas en el negocio. Es la misma imputación que esgrime Luo Chiang-Fei en el pequeño puerto del área de Pintung, al sur de Taiwán, mientras muestra las enormes boyas con anzuelos y una antena de señalización que usan los pescadores locales para capturar atunes. "Los vietnamitas y los filipinos nos roban las boyas y el pescado. Cada boya vale unos 10.000 dólares (de Taiwán, unos 285 euros). Es mucho dinero para nuestros compañeros", aduce.&#13;
Horas más tarde, sentado en un restaurante de Pintung junto al empresario pesquero Cheng Chun-Chung, ambos admiten que la pesca en el entorno de Taiwán y en el propio Mar del Sur de la China "se ha desplomado". "Yo calculo que pescamos un 70% menos que hace una década", le secunda Lin Chi-Tze, un veterano de 76 años que empezó a faenar con sólo 13.&#13;
La mayoría de los 6.000 pescadores que utilizan Pingtung como base han dejado de frecuentar el Mar de la China Meridional ante los repetidos encontronazos con buques vietnamitas o filipinos. "Desde hace dos o tres años los vietnamitas han comenzado a utilizar grandes focos con los que iluminan el mar durante la noche. Son tan potentes que les queman los ojos a los pescados. Quedan flotando en la superficie y así es fácil recogerlos", dice.&#13;
El menoscabo ecológico asociado a la pelea en torno a este mar fue un aspecto que quedó eclipsado en julio cuando se conoció la resolución del Tribunal Internacional de Arbitraje de La Haya, que negaba validez a los reclamos históricos de Pekín sobre esa zona, pero que también incluía un claro señalamiento sobre los "daños devastadores y de larga duración" que ha causado al medio marino la construcción de islotes en los arrecifes que controla la fuerza naval china. Sólo en el archipiélago de las Spratly el tribunal estimó que más de 48 km2 de corales han sido ya arrasados por la edificación de bases chinas.&#13;
Un alto cargo de la Administración Oceánica Estatal, Wang Xiaoqiang, asumió en mayo que el 80% de los corales de las costas chinas de esa región marítima han desaparecido desde 1970, lo mismo que un 70% de los manglares. "La situación general es grave", precisó en un congreso en Pekín. Pero coincidiendo con ese evento, un portavoz de Exteriores aseguró que Pekín "se preocupa más que ningún otro país en proteger los arrecifes, islas y aguas" del Mar de la China Meridional, desestimando las quejas.&#13;
En Hainan, los responsables locales mantienen la misma tesis. Xiao Jie, alcalde de la ciudad de Sansha -de la que dependen los archipiélagos de las Spratly o las Paracel- adujo que su municipio había gastado 469 millones de juanes (62,5 millones de euros) en la "protección del medioambiente" y la lucha contra el tráfico ilegal de tortugas protegidas. En mayo de 2014 otro buque de Tanmen fue capturado por la policía naval de Filipinas con cerca de 500 tortugas de una especie en peligro de extinción. El caso provocó un choque diplomático entre Pekín y Manila, ya que China acusó al país asiático de haber detenido a los pescadores en "sus aguas territoriales".&#13;
"Cada vez que alguna de estas naciones intenta tomar medidas para proteger el medio marino los otros países protestan para defender su soberanía", recuerda John MacManus haciendo énfasis en como las prioridades políticas han arrinconado a la ecología.&#13;
COMERCIO ILEGAL&#13;
Bajo la presión internacional, China lleva años intentando frenar el comercio ilegal de marfil, lo que promovió que en el último quinquenio las apreciadas tallas realizadas sobre ese material fueran reemplazadas en parte por las que se realizaban en Hainan en base a las conchas de las almejas gigantes, a cuya carne también se le adjudican supuestos efectos afrodisíacos. Los lugareños admiten que hasta que Pekín prohibió la pesca de estos moluscos, los precios llegaron a multiplicarse decenas de veces y sus repujados se convirtieron en uno de los más cotizados de las plataformas de venta online. Un informe del gobierno local llegó a decir que los repujados más exquisitos podían superar los 100.000 dólares.&#13;
"Sólo una de las especies de almejas gigantes está considerada como protegida en China pero para los pescadores es muy difícil distinguir cuál es", admitió Chen Hui, secretario general de la Asociación Provincial de Protección Medioambiental de Hainan.&#13;
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                <text>La masacre de las almejas gigantes. Artículo de prensa. </text>
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                <text>El artículo denuncia el desastre ambiental que se está produciendo en el Mar de la China Meridional, una zona marítima estratégica cuyo control se disputan hasta cinco Estados y el territorio insular de Taiwán, y que se ha convertido en una especie de “salvaje Oeste”. El gobierno de Pekín ha favorecido la pesca destructiva concediendo al sector una doble función política y comercial. </text>
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              <text>Estados Unidos empezó a negociar el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) durante el mandato del presidente republicano George W. Bush, envolviendo a los principales 12 países de la cuenca del Pacífico en una estrategia para excluir a China de una zona de libre comercio. Veamos cuáles son las claves más importantes de este tratado.&#13;
¿Qué países lideraron la iniciativa para crear una zona comercial transpacífica?&#13;
En junio de 2005, Chile, Brunei, Nueva Zelanda y Singapur, firmaron un pacto -que sería el embrión del TPP- para dar lugar a una futura zona de libre comercioentre ambas orillas del Pacífico. A esta iniciativa se unieron luego EEUU, Perú, Australia, Vietnam, Malasia, Canadá, Japón y México.&#13;
¿Cómo se impulsó el embrión del TPP?&#13;
Cuando Barack Obama llegó a la Presidencia de EEUU, inició la agenda comercial más agresiva en la Historia norteamericana. El detonante fue una advertencia que le hizo a Obama, poco antes de iniciar su primer viaje a Asia en noviembre de 2009, el fundador de Singapur, Lee Kuan Yew. «Si no tomas iniciativas económicas en Asia, vas a dejar que caiga en manos de China», le dijo quien fuera una de las figuras políticas más influyentes del sudeste asiático hasta su muerte, en 2015. Así fue como el demócrata impulsó el embrión del TPP que había iniciado Bush para convertirlo en el pacto de libre comercio más ambicioso del mundo. Porque en realidad, el objetivo del TPP no sólo es económico sino geopolítico: devolver a Estados Unidos el liderazgo de las reglas del juego de la economía global para evitar que Pekín genere dinámicas en las que imponga sus estándares.&#13;
¿Ha entrado en vigor?&#13;
Las intrincadas negociaciones culminaron en octubre de 2015. El 4 de febrero de 2016 se escenificó la firma del TPP en Auckland, la capital neozelandesa. Pero para que realmente tenga lugar la creación de una zona común que acaparará el 40% del PIB mundial es necesaria la ratificación de los parlamentos nacionales de los 12 países miembros. Esta tarea se encuentra en pleno proceso, siendo Japón el primer país que lo ha ratificado, el pasado 10 de noviembre.&#13;
¿Qué propugna el TPP?&#13;
Elimina, por ejemplo, las tarifas arancelarias a la importación de vehículos extranjeros si al menos un 45% está producido en los países firmantes. También supone liberalizar parte de los sectores agrícolas de países como Japón o Canadá, que hasta ahora eran muy proteccionistas. Además borra obstáculos en el acceso a los mercados de los productos lácteos, las leyes de propiedad intelectual o los plazos que tienen que cumplir las patentes farmacéuticas.&#13;
¿Qué vínculo tiene el Tratado Transpacífico con las negociaciones para crear una zona de libre comercio entre EEUU y la Unión Europea?&#13;
El impulso de Obama al TPP venía, pues, motivado por una estrategia de política exterior: contener la influencia de China. Pronto, el presidente demócrata entendería que una iniciativa transpacífica tiene que ir acompañada de un acercamiento transatlántico. Fue entonces cuando EEUU miró a su tradicional aliado, Europa, y le propuso negociar un tratado de libre comercio. Las negociaciones del Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (conocido como TTIP, por sus siglas en inglés) comenzaron en julio de 2013 y, pese al empeño de la Administración Obama para llegar a su firma antes de que acabara su segundo y último mandato, todavía no ha sido cerrado.&#13;
¿Qué consecuencias puede tener la salida de Estados Unidos del TPP en la consecución del TTIP?&#13;
Ambos están íntimamente ligados, ya que su propósito común es aislar a China comercial y políticamente. La creación de zonas de libre comercio en el Pacífico y el Atlántico tiene el objetivo último de expandir la influencia mundial de EEUU y la Unión Europea en un momento de decadencia económica y política. China compite ahora cómodamente con EEUU y los europeos, así que macroacuerdos como el TPP y el TTIP crearían una superestructura internacional en la que Pekín no lo tendría tan fácil y se avendría a aceptar las reglas del juego para no quedar aislada. En opinión de expertos, el TTIP sería para Europa un segundo pilar de la OTAN y tendría dimensiones geopolíticas que podrían verse afectadas por la política de aislacionismo que propugna el presidente electo de EEUU Donald Trump.&#13;
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                <text>El Acuerdo Transpacífico: Un 'muro' frente a Pekín. Artículo de prensa. </text>
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                <text>En el artículo se habla del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), cuya negociación comenzó George Bush, e impulsó especialmente Obama a partir de 2009 para crear una zona de libre comercio a las dos orillas del Pacífico que escape a las imposiciones de China.</text>
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              <text>Las señales de que algo anda mal en la economía del gigante asiático son inequívocas. Pero también es cierto que es una nación aún indescifrable y no es posible saber qué le puede deparar al mundo.&#13;
Por José Miguel Moreno&#13;
 &#13;
En China la eco¬nomía se frena, la bolsa se hun¬de, empresas en¬tran en moratoria, el banco central baja las tasas y de¬valúa el yuan y el gobierno anuncia medidas esperpénticas para detener la masacre del Shangai Composite. Sin embargo, el gigante amarillo es todavía una gran caja negra.&#13;
Nadie sabe bien a bien lo que sucede en su economía. Durante la primera mitad del año, la expansión de su Producto Interno Bruto (PIB) ha sido de 7%. Esa tasa coincide con el objetivo de crecimiento para todo 2015. Así que, sobre el papel, la economía marcha tal y como lo tenía planeado el politburó chino, que di¬rige el rumbo económico del gigante amarillo con toda meticulosidad.&#13;
Que en medio de una economía planetaria tan endeble (con la ex¬cepción de Estados Unidos) la China crezca a una tasa de 7% es un prodi¬gio. Pero a ellos les sabe a poco. De confirmarse esa tasa, sería el quinto año consecutivo de desaceleración desde que en 2010 se expandiera a un ritmo de 10.6%, y la tasa más baja de crecimiento desde 1990.&#13;
Pero el verdadero problema no es ese, sino que pocos creen en las cifras oficiales. Las sospechas entre los analistas es que China crece a un ritmo sustancialmente inferior al que dicen las autoridades. Las suspicacias se basan en tres claros indicios: uno, las exportaciones, el principal motor de crecimiento de la economía china en décadas, están por completo estancadas este año; dos, la deman¬da interna, que debió relevar la desaceleración de las ventas externas, también ha perdido dinamismo; y tres, el derrumbe de los precios de las materias primas indica que, en efecto, la gran fábrica del mundo se está parando.&#13;
Las exportaciones chinas se detuvieron de repente. De enero a julio registraron una moderada con-tracción de 0.5%, nada que ver con el crecimiento de 6% en 2014, ni con las tasas cercanas a 8% en 2012 y 2013. Y menos con los explosivos crecimientos de 2011, de más de 20%, y 2010, de más de 30%.&#13;
 &#13;
El renmimbi y más&#13;
El frenazo se debe a cuatro factores: primero, la apreciación del yuan, que encareció paulatinamente las expor¬taciones chinas. A partir de julio de 2005, y tras ocho años en los que el renmimbi cotizó a un tipo de cam¬bio fijo de 8.28 yuanes por dólar, el Banco Popular de China flexibilizó su régimen cambiario y dio inicio la apreciación del yuan; su nivel más alto lo alcanzó en enero de 2014: llegó a los 6.04 yuanes por dólar.&#13;
En segundo lugar, y al tiempo que el renmimbi se fortalecía, el resto de divisas del mundo se devaluaron en el último año. Es el caso del rublo ruso y del yen japonés, dos de sus grandes competidores, cuyos pro¬ductos han ganado competitividad frente a los chinos, por ejemplo, en el sector siderúrgico.&#13;
En tercero está el aumento de los costos laborales. Conforme la economía china se moderniza, los jóvenes estudian más y la afluencia de trabajadores del campo mengua. En consecuencia, los obreros exigen mejores condiciones y los salarios suben, lo que también ha restado competitividad a las exportaciones. En 2014, el salario promedio en las zonas urbanas subió 9%. La tendencia es más mar¬cada en el sector privado: los sueldos subieron 11.3% nominal contra el año pre¬vio. En dólares, los salarios se han más que quintupli¬cado en una década.&#13;
El cuarto factor que ha socavado las exportacio¬nes es la débil demanda global. El cambio de modelo macroeconómico de China, de uno orientado a las exportaciones a otro basado en la demanda interna, tampoco ha dado resultados. La des¬aceleración de las ventas minoristas, la inversión fija y la producción industrial corroboran la falta de vitalidad de la economía china.&#13;
En julio, esos tres indicadores resultaron más flojos que lo previsto. Por ejemplo, la producción indus¬trial apenas aumentó 6.0% contra julio del año pasado, comparado con 6.8% en junio y por debajo del 6.6% estimado por los analistas. En lo que va del año, la actividad in¬dustrial apenas ha crecido 6.3%, en contraste con el 8.8% en el mismo lapso del año pasado. La inversión en activos fijos creció 11.2% en los primeros siete meses del año, la tasa más baja desde 2000 y las ventas minoristas crecieron en promedio 10.4% de enero a julio, contra 12.1% en mismo lapso de 2014.&#13;
Finalmente, el derrumbe de las materias primas también delata la debilidad de ese gran comprador de insumos que es China. Con la excepción del petróleo y el gas, en los que es superado por Estados Unidos, es el mayor consumidor de carbón, aluminio, níquel, zinc, cobre o mineral de hierro, y prácticamente acaparó todo el crecimiento de la demanda de materias primas en los últimos años. Pero ahora, las materias primas se despedazan y la causa principal es la debilidad de las compras chinas —la excep¬ción son los energéticos, donde la flaqueza de la demanda de China se combina con el exceso de oferta de Estados Unidos, la OPEP y otros productores. El índice de materias primas de Bloomberg se encuentra en mínimos en 16 años.&#13;
 &#13;
¿Creerle al gobierno?&#13;
Resultado del comportamiento de esas tres variables, se sospecha que la economía china crece menos de lo que nos dicen. Además, la reacción de Pekín a los acontecimientos tam¬bién hace pensar que la realidad es más lúgubre que lo que indican los datos oficiales y que el gobierno está resuelto a espolear el crecimiento para cumplir sus objetivos.&#13;
Desde noviembre, el Banco Popular de China ha intervenido en el mercado de dinero, inyectando liquidez al sistema financiero. En este tiempo, ha recortado las tasas de interés en cinco ocasiones y en lo que va del año ha reducido los requerimientos de reservas en tres momentos (más una disminución adicional dirigida a ciertos bancos).&#13;
Además, a mediados de agosto el gobierno chino anunció un paso más en su política de flexibilizar el régimen cambiario, lo que condujo a la mayor devaluación del yuan desde 1994. La medida en sí no es necesariamente mala; lo que no gustó es que lo anunciara a su manera, de manera sorpresiva, sin avisar a nadie ni evaluar si era el momento más conveniente para todos. Eso hace pensar que la razón de fondo detrás de la decisión de de¬valuar el yuan no es tanto flexibilizar su régimen cambiario para que lo determine la oferta y demanda en el mercado, sino ayudar a la econo¬mía en dos frentes: uno, alentar de nuevo el crecimiento a través de las exportaciones; y dos, generar pre¬siones al alza en los precios ante los bajos niveles de inflación.&#13;
Pero a pesar de los esfuerzos del gobierno por controlar y dirigir el rumbo de la economía, no cesan los sustos y sobresaltos, lo que hace pensar que algo en su economía empieza a fallar. Los frentes son muchos: no sólo la economía pierde fuelle, sino que existe una colo¬sal burbuja de crédito; el sector inmobiliario está sobrecalentado; el principal referente de su mercado bursátil, el Shangai Composite, está en caída libre tras los excesos del último año; el endeudamiento de las compañías es el más grande del mun¬do; y el crédito doméstico del sector bancario también está muy inflado.&#13;
Para cada frente, las autoridades recurren a su poder intervencionis¬ta. Algunas veces, de forma orto-doxa, recurriendo a los mecanismos propios del mercado. Pero otras veces lo han hecho de la manera más anticonvencional. Lo malo es que todas ellas producen efectos contraproducentes.&#13;
Suministrar más dinero barato a la economía mediante el recorte de tasas de interés es el método más efectivo y poderoso. Pero el gobierno se lo piensa dos veces antes de anun¬ciarlo y sólo recurren a ello cuando la situación es demasiado crítica. Cada vez que lo hacen, la economía respira. Pero al mismo tiempo saben que envenenan las arterias de su sistema financiero con más crédito barato que no hace sino inflar más las burbujas existentes.&#13;
El Banco Popular es consciente de esa adicción de la economía al dinero fácil: no sólo los niveles de oferta monetaria y crédito son muy altos, también su ritmo de creci¬miento es muy elevado. Desde 2008, el crecimiento del crédito ha supera¬do sistemáticamente el aumento de PIB nominal en todos los trimestres.&#13;
Ese diagnóstico lo comparten los organismos internacionales. El Fon¬do Monetario Internacional (FMI) ha advertido a China que debería mudar su patrón de crecimiento, dependiente en exceso de la expan¬sión del crédito y su impacto en la inversión, pues le genera “crecientes vulnerabilidades” que pueden des-embocar en un “aterrizaje forzoso”.&#13;
Esa institución recomendaba a China, precisamente, moderar su crecimiento, domeñar la expansión del crédito, rebalancear su modelo económico y acometer reformas para que no estuviera propulsada, una y otra vez, por la inversión y la deuda. El FMI señaló que la medi¬ción más amplia de crédito aumentó, como porcentaje del PIB, 73% en los últimos cinco años. En su análisis destacó que, en los últimos 50 años, sólo cuatro naciones registraron un crecimiento tan explosivo del cré¬dito y su destino final fue una gran crisis bancaria. De modo que en lo que se refiere a la política moneta¬ria, China se tiene que mover en esa delgada línea que supone alentar el consumo y la inversión sin que el crédito, el apalancamiento y las bur¬bujas se les vaya de las manos.&#13;
Devaluar el yuan para impulsar las exportaciones y el crecimiento también ha significado algún severo contratiempo. El más relevante fue que pudo acentuar la estampida de capitales de la bolsa china, al tiempo que los principales competidores de la región depreciaban sus mone¬das para no perder competitividad contra el yuan. El resultado fue un brutal episodio de inestabilidad financiera a finales de agosto, que nos recordó a las semanas más tur¬bulentas de 2008 y 2009, en plena Gran Recesión. Por tanto, y en lo que se refiere a la política cambiaria, el objetivo del gobierno consiste en balancear los beneficios sobre las exportaciones contra los riesgos de huida de capitales.&#13;
Finalmente, cuando las bolsas se hunden, los mecanismos de intervención del gobierno chino han sido mucho más heterodoxos. Levantó barricadas de todo tipo: canceló la salida de nuevas empre¬sas a bolsa, restringió las operacio¬nes que apuestan por una caída de las acciones, obligó a los grandes tentáculos financieros del gobier¬no a comprar acciones, prohibió a los grandes inversionistas vender acciones, suspendió las cotizacio¬nes de muchas empresas, y así. Esa artillería de medidas, fuera de la lógica del mercado, ha tenido un alto costo para China, tanto financiero como político: no sólo gastaron mucho dinero con escaso éxito para detener la caída, sino que socavó los recientes esfuerzos reformistas del país por integrarse a unos mercados financieros abiertos y libres, lo que al final desencadenó una corrida financiera aún mayor.&#13;
Aun así, China sigue siendo una economía relativamente cerrada, que cuenta con mucho dinero, con un elevado superávit corriente, con más de 3.6 billones de dólares en reservas internacionales (algo así como el tamaño de la econo¬mía alemana) y con capacidad presupuestaria para anunciar un poderoso paquete de estímulo fiscal, con énfasis en el gasto en in¬fraestructura, si es que se precisara para estabilizar la economía.&#13;
El gigante asiático es quizás el máximo exponente de cuatro anomalías que conforman un mortificante círculo vicioso: uno, vive plagado de burbujas aunque no están claros sus tamaños; dos, se sospecha que sus cifras económicas están trucadas; tres, su expansión está sustentada en un intervencio¬nismo brutal y a veces inesperado; y cuatro, ese propio intervencionismo convierte a su economía en una generadora de nuevos excesos y des¬equilibrios. Se sabe que allí las cosas no marchan bien, pero en esa caja negra nadie sabe bien qué puede pasar ni cuándo.&#13;
 &#13;
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                <text>El artículo analiza la situación actual de la economía China y ofrece datos que ponen de manifiesto un ritmo de crecimiento inferior del que señalan las autoridades del país.</text>
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              <text>Las complicadas relaciones entre China yEl Vaticano atraviesan uno de sus mejores momentos en décadas después de los gestos de entendimiento realizados por ambos estados en los últimos tiempos, un acercamiento visto con recelo por un Taiwán que cuenta con la Santa Sede como único aliado diplomático en Europa.Como resultado de esa aproximación, la oficina de portavoces del Ministerio de Asuntos Exteriores chino ha asegurado este martes que está dispuesta a "trabajar en tándem" por seguir mejorando sus relaciones con el Vaticano y para proseguir un "diálogo constructivo" que en la actualidad es "claro y efectivo".Las cordiales palabras del Gobierno chino son su respuesta a las declaraciones emitidas este domingo por el propio Papa Francisco, que quiso dejar claro que "las relaciones entre el Vaticano y China son buenas".&#13;
Como ejemplo de ello, el Pontífice citó a los medios que le acompañaban en el vuelo de regreso de su viaje a Georgia y Azerbayán las exposiciones que los Museos Vaticanos han realizado en el país asiático, que está previsto que a su vez organice en el futuro una muestra de la cultura china en Roma. Además, el Papa reveló que el presidente chino, Xi Jinping, le envió un regalo días atrás con motivo de un seminario sobre cultura china."[Los equipos de trabajo] están hablando despacio, pero las cosas que van despacio son buenas. Las que se mueven rápido no", agregó el Pontífice. "El pueblo chino tiene mi más alta estima".Desde que se inició el pontificado de Francisco en marzo de 2013 (un día antes de que comenzara la presidencia de Xi), los dos países han manifestado su voluntad de mejorar sus relaciones, lo que ha dado lugar a un mayor acercamiento entre ambos. En más de una ocasión, el propio Papa ha manifestado su deseo de ir a China, un país que nunca ha sido visitado por pontífice alguno.China y la Santa Sede no mantienen lazos diplomáticos desde 1951, año en que la excomunión por parte de Pío XII de dos obispos designados por Pekín llevó a que las autoridades comunistas respondieran expulsando al nuncio apostólico, que se asentó en la isla de Taiwán.En la actualidad, Pekín rechaza que Roma pueda nombrar obispos en el país, por lo que en su territorio conviven dos iglesias católicas: una oficial controlada por el Gobierno comunista -llamada "patriótica"- y otra semiclandestina que responde a la autoridad del Vaticano.Una relación de 74 años en peligroSin embargo, el pasado agosto, el cardenal John Tong Ho, cabeza de la Iglesia Católica de Hong Kong, reveló que Roma y Pekín habrían llegado a un acuerdo inicial que regula ese nombramiento de obispos, por el cual el Papa podría elegir a los prelados de entre una lista confeccionada por representantes de la iglesia oficial y de la clandestina.Este acercamiento entre China y el Vaticano es visto con gran recelo por Taiwán, que teme que su relación de 74 años con la Santa Sede esté en peligro. Pekín exige a todos aquellos estados que buscan establecer relaciones diplomáticas con China que rompa las ya establecidas con Taiwán y no "interfiera" en los asuntos internos chinos, lo que ha provocado que, en la actualidad, la isla tan sólo cuente con 22 aliados diplomáticos en todo el mundo, la mayoría pequeños países de Centroamérica, África y Oceanía. La Santa Sede es el único que tiene en Europa.Por ello, Peter Che, presidente de la Asociación Formosa para los Asuntos Públicos con sede en Washington, envió una carta en agosto al Papa para instarle que siga reconociendo a Taiwán incluso si se llega a un pacto con Pekín. "Este reconocimiento diplomático implicaría no abandonar a los 23 millones de habitantes de Taiwán y a los creyentes de la fe católica en Taiwán, y sería una manera de fomentar y alentar la coexistencia pacífica y el respeto mutuo entre Taiwán y China".Desde que el nuevo Gobierno de la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen se hizo con el poder en mayo, las relaciones entre Taipei y Pekín se han deteriorado dada la percepción que reina en la capital china de que la nueva mandataria ha realizado "pequeños movimientos proindependencia que han resquebrajado la confianza mutua", según medios oficiales, y a su negativa a aceptar públicamente el llamado Consenso de 1992, un término político que reconoce a una sola China pero sujeta a distintas interpretaciones.Ante esta situación, Pekín ha desplegado en los últimos meses su batería de presión, lo que entre otras cosas ha provocado un desplome del 22% en el número de turistas de la China continental que visitan la isla o el bloqueo chino a la participación taiwanesa en la asamblea de la Organización de Aviación Civil Internacional, inaugurada la semana pasada en Montreal, donde ni siquiera se permitió que los periodistas de medios taiwaneses cubrieran el evento.El deterioro de las relaciones entre ambos lados del estrecho de Formosa han supuesto un revulsivo para que las autoridades comunistas chinas busquen un mayor acercamiento con el Vaticano que, de materializarse, supondría un duro revés para Taiwán. "Hubo una tregua diplomática [entre Pekín y Taipei] durante la anterior presidencia de Ma Ying-jeou, pero las relaciones a través del estrecho se han vuelto más inciertas desde que la nueva presidenta juró el cargo", declaró Edward Chen, profesor de la Universidad Tamkang de Taiwán, al diario SCMP. "Que Xi envie un regalo [al Papa] dice mucho sobre el estrechamiento de los lazos con el Vaticano", añadió.&#13;
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                <text>Interesante artículo sobre el acercamiento que se está produciendo entre China y el Vaticano, coincidiendo con la llegada de nuevos líderes en ambos Estados, y advirtiendo además las consecuencias negativas que ello genera en las ya malas relaciones entre China y Taiwan. </text>
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              <text>Las nuevas imágenes de satélite publicadas ayer por un think tank estadounidense apuntan a que China ha instalado armas defensivas "significativas", incluyendo sistemas antiaéreos y antimisiles, en siete de las islas artificiales que ha edificado en los últimos años en el disputado Mar de China Meridional.&#13;
La Iniciativa de Transparencia Marítima en Asia (AMTI en inglés) señaló que sus conclusiones contradicen las declaraciones hechas previamente por las autoridades de Pekín, cuando aseguraban que no tenían intención de militarizarunas islas que se localizan en una ruta comercial estratégica mundial y cuya soberanía es reclamada por varios países.&#13;
Las nuevas imágenes, tomadas entre junio y noviembre, muestran una serie de estructuras hexagonales erigidas en cada uno de los siete islotes artificiales construidas a partir de protuberancias y arrecifes de tierra mucho más pequeños en el archipiélago Spratly. Para AMTI, se trataría de armamento antiaéreo y sistemas de artillería antimisiles (CIWS en inglés), diseñados para protegerse de ataques con misiles y de la aviación del enemigo.&#13;
"Estas armas y los probables emplazamientos de CIWS demuestran la seriedad de Pekín sobre la defensa de sus islas artificiales en caso de contingencia armada en el Mar de la China Meridional", señaló este think tank, que forma parte del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) con sede en Washington. "Entre otras cosas, serían la última línea de defensa contra los misiles de crucero lanzados por EEUU u otros contra estas bases aéreas que pronto estarán operativas", dijo en referencia a otras fotos previas que mostraban la construcción de hangares para aviones en las islas.&#13;
El director de AMTI y experto en el sudeste asiático, Greg Poling, apuntó que observar la acumulación de equipamientos militares chinos en la zona - que incluyen bases aéreas, sistemas de radar y comunicaciones, instalaciones navales y armamento defensivo- ha sido como ver las piezas de un rompecabezas juntas. "También espero que veamos misiles anticrucero", dijo a AFP. "Están empezando a tener anillos de defensa entrelazados alrededor de estas islas, lo que extiende la capacidad de China para proyectar su poder hacia el sur".&#13;
China ha asegurado en multitud de ocasiones que sus trabajos de construcción militar en estos terrenos están limitados a dotarse de un sistema de defensa necesario. Sin embargo, EEUU ha criticado a Pekín por lo que considera una militarización de estos puestos de avanzada marítimos en la región, y ha subrayado repetidamente la necesidad de garantizar la libertad de navegación, para lo que ha realizado periódicamente patrullas navales y aéreas en la zona que han irritado enormemente a las autoridades comunistas.&#13;
"Los chinos pueden argumentar que es solo para propósitos defensivos, pero si están construyendo gigantescos emplazamientos de armas antiaéreas y CIWS, eso significa que se están preparando para un futuro conflicto", apostilló Poling a Reuters.&#13;
El recién elegido nuevo presidente de EEUU, Donald Trump, también ha criticado el comportamiento de China en esta región marítima, y ha dejado ver que podría adoptar un enfoque más duro que el de Obama al tratar sobre este asunto.&#13;
Funcionarios y diplomáticos se preguntan estos días acerca de cuál va a ser la política de Trump con respecto a China y a esta región asiática, sobre todo a raíz de su conversación telefónica con la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, y sus declaraciones sobre la política de "una sola China" que han causado honda preocupación y enfado en Pekín. Todo ello en un momento en el que países de la zona considerados aliados hasta hace poco como Malasia o Filipinas parecen estar acercándose al país comunista en detrimento de su relación con EEUU.&#13;
La revelación de estas imágenes se produjo el mismo día que el encargado de las operaciones militares estadounidenses en Asia-Pacífico, el almirante Harry B. Harris Jr., asegurara en Australia que el compromiso de su país con la región continuará cuando Trump asuma oficialmente la presidencia en enero, así como lo hará su oposición a la expansión de Pekín en el Mar de China Meridional. "Pueden contar con América ahora y en el futuro", subrayó en su alocución.&#13;
Sus palabras hallaron eco al poco rato en China. Allí, el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores, Geng Shuang, pidió a los EEUU que mantengan su promesa de no inmiscuirse en el asunto del Mar de China Meridional y que contribuyan a la paz y la estabilidad de la región.&#13;
Además de China, Filipinas, Brunei, Malasia, Vietnam y Taiwán reclaman la soberanía de diferentes partes de estas aguas, que se cree que albergan ricos yacimientos de gas y petróleo además de abundantes recursos pesqueros. Pekín basa sus reivindicaciones territoriales en controvertidos documentos históricos, pero el fallo promulgado en julio por la Corte de Arbitraje de La Haya echaba por tierra sus argumentos asegurando que no existe base legal para ellos, una decisión que el gigante asiático se niega a reconocer.&#13;
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              <text>&lt;a href="http://www.elmundo.es/internacional/2016/12/15/58521610ca4741925f8b45bf.html" target="_blank"&gt;http://www.elmundo.es/internacional/2016/12/15/58521610ca4741925f8b45bf.html&lt;/a&gt;</text>
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                <text>Imágenes de satélite muestran nuevos sistemas de armamento en las islas artificiales de China. Artículo de prensa.</text>
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                <text>Artículo de prensa sobre la militarización de las islas artificiales del Mar de la China Meridional, cuya soberanía es reivindicada también por Filipinas, Brunei, Malasia, Vietnam y Taiwán por su enorme valor estratégico. Se ponen de manifiesto las tensiones que hay en la región entre los distintos Estados y con EEUU, a la que China ha pedido que no se inmiscuya en los asuntos de la zona.</text>
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                  <text>Artículos de prensa y dossieres monográficos sobre la globalización y China.</text>
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              <text>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;CUANDO EL INFANTE PU YI,&amp;nbsp;&lt;/strong&gt;hijo celestial de China, es presentado a su corte en la pel&amp;iacute;cula El &amp;uacute;ltimo emperador, interminables filas de eunucos y cortesanos de palacio se inclinan hasta el suelo en actitud reverencial. En 1956, cuando conoc&amp;iacute; al aut&amp;eacute;ntico ex-emperador Pu Yi en una c&amp;aacute;rcel pol&amp;iacute;tica en Fushun, la presentaci&amp;oacute;n fue menos ceremoniosa.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;"&amp;Eacute;ste es el prisionero", dijo un comandante del Ej&amp;eacute;rcito de Liberaci&amp;oacute;n del Pueblo, mientras conduc&amp;iacute;a a Pu Yi a la sala de visitas. "Hablar&amp;aacute; contigo durante una hora. Preg&amp;uacute;ntale lo que quieras".&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Una generaci&amp;oacute;n antes, el comandante hubiera temblado en presencia del prisionero y habr&amp;iacute;a tocado su frente contra el suelo, haciendo el Kow Tow en se&amp;ntilde;al de pleites&amp;iacute;a. Su vida y la de su familia habr&amp;iacute;a colgado de un hilo seg&amp;uacute;n el estado de humor de este hombre de apariencia tranquila que esperaba la orden para poder sentarse. Sin embargo, el comandante le miraba con el desd&amp;eacute;n reservado para un hombre sin nombre, sin n&amp;uacute;mero y que salvo en los oscuros pasajes de la historia hab&amp;iacute;a dejado de existir.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;El prisionero era Pu Yi, el &amp;uacute;ltimo emperador de China, y &amp;uacute;nico superviviente de la dinast&amp;iacute;a Ching de China y el escenario consist&amp;iacute;a en una prisi&amp;oacute;n, an&amp;oacute;nima y gris&amp;aacute;cea, en Manchuria, en el desolado nordeste de China. Pu Yi dirigi&amp;oacute; lentamente la vista alrededor de la habitaci&amp;oacute;n, parpadeando tras sus gruesas lentes, mientras sosten&amp;iacute;a nerviosamente su gorra entre las manos. Se ajust&amp;oacute; el cuello del uniforme azul de presidiario y esper&amp;oacute; a que alguien hablara.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;El hombre que a la edad de tres a&amp;ntilde;os se sent&amp;oacute; en el trono manch&amp;uacute; de la Ciudad Prohibida de Beijing; vest&amp;iacute;a el traje azul del comunismo chino, en vez de la seda amarilla de la realeza china. Exteriormente, Pu Yi hab&amp;iacute;a llevado bien sus a&amp;ntilde;os de confinamiento, un hombre de 51 a&amp;ntilde;os de mirada sensible, alto y de hombros redondeados.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;"El cerebro lavado y la mirada confusa", escrib&amp;iacute; en esa &amp;eacute;poca; hablaba las secas y entremezcladas frases del marxismo leninismo que estudi&amp;oacute; durante a&amp;ntilde;os detr&amp;aacute;s de los barrotes de una c&amp;aacute;rcel secreta en China y bajo custodia en la Uni&amp;oacute;n Sovi&amp;eacute;tica. "Considero &amp;eacute;ste el periodo m&amp;aacute;s afortunado y enriquecedor de mi vida", dijo Pu Yi en voz baja, evitando los ojos de los oficiales del ej&amp;eacute;rcito rodeando la mesa donde &amp;eacute;l se encontraba sentado. "Agradezco al Gobierno popular el haberme revelado la seriedad de mis cr&amp;iacute;menes en el pasado, mis enormes cr&amp;iacute;menes".&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;El ex emperador estaba sentado en una silla de espalda recta, hablaba en voz tan baja que el int&amp;eacute;rprete ten&amp;iacute;a que pedirle que repitiera cada respuesta. Los oficiales se inclinaban hacia adelante, ocasionalmente susurrando entre ellos, pero escuchando a Pu Yi con atenci&amp;oacute;n. Un secretario en uniforme caqui transcrib&amp;iacute;a la conversaci&amp;oacute;n. Ya hab&amp;iacute;a hablado anteriormente con otros visitantes de la prisi&amp;oacute;n, no muchas, pero las suficientes veces como para tener las respuestas preparadas. Dispuso de once a&amp;ntilde;os para aprend&amp;eacute;rselas. En ocasiones, las palabras se tornaban apasionadamente marxistas, pero su voz se manten&amp;iacute;a carente de compromiso. "Me resulta dif&amp;iacute;cil poder hablar del trato que he recibido aqu&amp;iacute;. Me han tratado tan bien que es demasiado bueno para poderlo describir. Me han dado la oportunidad de reflexionar detalladamente sobre mi vida anterior y reformarme".&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Junto con &amp;eacute;l, en la c&amp;aacute;rcel exist&amp;iacute;a un n&amp;uacute;mero desconocido de anteriores ministros de gabinete (todos vestidos como &amp;eacute;l, de barrenderos, aunque por esa &amp;eacute;poca toda China vest&amp;iacute;a de esa manera). Segu&amp;iacute;an la misma rutina de juegos y ejercicios organizados, horas encerrados en sus celdas, partidas de ajedrez, leyendo las revistas de propaganda en la sala de lectura, iluminada por una solitaria bombilla desnuda. No hab&amp;iacute;a trabajo con el que llenar el d&amp;iacute;a, s&amp;oacute;lo estudio pol&amp;iacute;tico.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Pu Yi declin&amp;oacute; hacer menci&amp;oacute;n sobre el n&amp;uacute;mero de ex funcionarios imperiales que compart&amp;iacute;an su encierro. "Soy libre para hablar de mis cuestiones personales, pero no puedo hablar sobre nada en lo concerniente a los dem&amp;aacute;s", seg&amp;uacute;n afirm&amp;oacute;.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;El joven comandante fue un poco m&amp;aacute;s expl&amp;iacute;cito. Me dijo que: "Cada prisionero aqu&amp;iacute; es un traidor". No me dio cifras pero era una prisi&amp;oacute;n grande y las galer&amp;iacute;as parec&amp;iacute;an estar llenas. Hab&amp;iacute;a cinco sillas en la barber&amp;iacute;a de la prisi&amp;oacute;n y mucho material de deportes apilado en un almac&amp;eacute;n situado en el patio. Se dijo que 38 criminales de guerra japoneses hab&amp;iacute;an estado recluidos aqu&amp;iacute;. La prisi&amp;oacute;n estaba a unos dos o tres kil&amp;oacute;metros de Fushun, era visible el humo de las f&amp;aacute;bricas que rodeaban la mina de carb&amp;oacute;n a cielo abierto que abastec&amp;iacute;a a la ciudad.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Por definici&amp;oacute;n propia, Pu Yi era un traidor, y sus cr&amp;iacute;menes eran las acciones que realiz&amp;oacute; a lo largo de toda su vida. "No merezco otra cosa que el m&amp;aacute;s severo de los castigos. Traicion&amp;eacute; a mi pueblo, y mi gobierno no fue nada m&amp;aacute;s que una camarilla de traidores. Todos los gobiernos anteriores de China no han hecho otra cosa que explotar al pueblo". Los oficiales asintieron con la cabeza. "El Gobierno actual, el Gobierno del pueblo, es el mejor de toda la historia de China", dijo el que una vez fuera emperador.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;En un recorrido de 30 minutos a trav&amp;eacute;s de Fushun, esta ciudad del Nordeste de China dedicada a la miner&amp;iacute;a del carb&amp;oacute;n, se puede viajar a trav&amp;eacute;s de la historia de la dinast&amp;iacute;a Ching. Tras las paredes rojo sangre del templo en las afueras de Fushun, se encuentra la tumba de Nur Hai-Chi, cuyos ancestros, hace 300 a&amp;ntilde;os, irrumpieron a trav&amp;eacute;s de toda China y conquistaron el reino.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Tras el derrocamiento en 1911 de la dinast&amp;iacute;a Ching, durante la rebeli&amp;oacute;n de Sun Yat-Sen, el ni&amp;ntilde;o emperador vivi&amp;oacute; apartado del mundo tras las murallas de la Ciudad Prohibida hasta 1917, cuando por espacio de 12 d&amp;iacute;as se reinstaur&amp;oacute; el Imperio con Pu Yi sentado en el trono. "Como puede ver, bajo el sistema feudal, incluso un ni&amp;ntilde;o pod&amp;iacute;a sentarse sobre el cuello del pueblo", afirm&amp;oacute; mientras los tres oficiales asent&amp;iacute;an su aprobaci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;En 1931 fue reinstaurado por los conquistadores japoneses como hombre de paja del gobierno t&amp;iacute;tere de Manchukuo tras la invasi&amp;oacute;n japonesa del nordeste de China. Durante 14 a&amp;ntilde;os vivi&amp;oacute; en su corte con dos esposas, rodeado de cortesanos y repitiendo las &amp;oacute;rdenes que le daban los generales japoneses. "Sin mi colaboraci&amp;oacute;n, los imperialistas japoneses no hubieran podido establecerse. Yo fui el causante de matanzas y ba&amp;ntilde;os de sangre", los oficiales volvieron a asentir de nuevo con la cabeza. "Un asesino siempre es condenado a muerte y a pesar de que no mat&amp;eacute; a nadie con mis propias manos, soy culpable", a&amp;ntilde;adi&amp;oacute;.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Le pregunt&amp;eacute; a Pu Yi d&amp;oacute;nde pas&amp;oacute; el tiempo entre su desaparici&amp;oacute;n tras la derrota japonesa y su reaparici&amp;oacute;n durante los juicios que tuvieron lugar este verano (1956) contra los criminales de guerra japoneses en China.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;En 1945, mientras las fuerzas rusas invad&amp;iacute;an Manchuria y amenazaban con tomar la capital Changchun, Pu Yi dijo que hab&amp;iacute;a sido obligado por el comandante del Ej&amp;eacute;rcito de Kwantung a abandonar el palacio y a trasladar su corte a Tung Hua. "Esto llev&amp;oacute; tres d&amp;iacute;as.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Pose&amp;iacute;a una enorme fortuna, una familia y 200 o 300 funcionarios y sirvientes", seg&amp;uacute;n recuerda. "Cuando llegamos a Tung Hua, los japoneses se hab&amp;iacute;an rendido. Me ordenaron que me dirigiese de inmediato a Tokio, pero cuando llegu&amp;eacute; a Shen Yang (Mukden), los rusos ya estaban ah&amp;iacute; y yo fui arrestado en el aeropuerto".&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Desde Mukden, Pu Yi fue llevado a la Uni&amp;oacute;n Sovi&amp;eacute;tica. Durante los cinco a&amp;ntilde;os siguientes fue trasladado de una prisi&amp;oacute;n a otra, hasta que finalmente en 1950 fue devuelto a China y encerrado en Harbin y Fushun. "No s&amp;eacute; por qu&amp;eacute; me devolvieron".&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Le consult&amp;eacute; si pensaba que era injusto haber estado encarcelado durante 11 a&amp;ntilde;os sin un juicio. "Por supuesto que no", respondi&amp;oacute; con rapidez, mostrando incluso una sonrisa.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;La familia de Pu Yi ha sobrevivido a la revoluci&amp;oacute;n comunista en mejores condiciones que el emperador. La esposa que a&amp;uacute;n le queda es una bibliotecaria en Changchun, donde una vez gobern&amp;oacute; como emperatriz. "Viene a visitarme de vez en cuando", dice Pu Yi. "Me han permitido ver a toda mi familia". Dice que recibe visitas una vez cada seis meses. Su t&amp;iacute;o es delegado del Congreso Nacional del Pueblo en Beijing y su hermano es un maestro en la capital. Sus seis hermanas, que antes viv&amp;iacute;an con &amp;eacute;l en la corte, todas viven ahora en Beijing. "La mayor&amp;iacute;a est&amp;aacute; ayudando en la reconstrucci&amp;oacute;n de China", seg&amp;uacute;n explic&amp;oacute;. "Son l&amp;iacute;deres de sus comit&amp;eacute;s de calle".&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;La rutina diaria de Pu Yi comienza a las 6 de la ma&amp;ntilde;ana. No se realiza ning&amp;uacute;n trabajo en la prisi&amp;oacute;n. El d&amp;iacute;a transcurre entre juegos y lectura. "Yo mismo estoy estudiando la Historia de China y el desarrollo de la sociedad humana", me dijo. &amp;iquest;Se refiere al marxismo? "S&amp;iacute;".&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Estrech&amp;eacute; la mano de Pu Yi antes de abandonar la habitaci&amp;oacute;n. Esto le hizo sentirse inc&amp;oacute;modo y ech&amp;oacute; un r&amp;aacute;pido vistazo a los oficiales antes de coger mi mano.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;&amp;iquest;Sabe lo que le va a ocurrir?, le pregunt&amp;eacute;. "No, pero cuidar&amp;aacute;n de m&amp;iacute;", le dijo al int&amp;eacute;rprete.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;VIDA DE EMPERADOR&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;El &amp;uacute;ltimo emperador de China, Henry Pu Yi, naci&amp;oacute; en 1906. En ocasiones su nombre tambi&amp;eacute;n ha sido escrito como Puyi, Pu-Yi o Buyi. Pu Yi no era chino, era miembro de la dinast&amp;iacute;a Ching, un manch&amp;uacute;. Los manch&amp;uacute;es eran n&amp;oacute;madas originarios de Manchuria, en el nordeste de China. En 1644 conquistaron China, pero no se integraron con los chinos. Mantuvieron su propio idioma y costumbres, viv&amp;iacute;an aparte y s&amp;oacute;lo contra&amp;iacute;an matrimonio con otros manch&amp;uacute;es.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Cuando Pu Yi naci&amp;oacute;, la dinast&amp;iacute;a Ching atravesaba serias dificultades. China hab&amp;iacute;a sido dominada por las potencias extranjeras, en su mayor&amp;iacute;a occidentales. El pa&amp;iacute;s estaba regido por la emperatriz madre Tzu Hsi, tras haber encarcelado al emperador nominal, Kuang Hsu, por conspirar contra ella. En su lecho de muerte la emperatriz nombr&amp;oacute; a Pu Yi, el hijo del hermano del emperador encarcelado, para que se convirtiera en el heredero, y para asegurarse de que el actual emperador no interfiriera en sus planes hizo que le envenenaran. Pu Yi ten&amp;iacute;a tres a&amp;ntilde;os cuando se convirti&amp;oacute; en emperador. Su nombre imperial era Hsuan Tung.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;El padre de Pu Yi, el pr&amp;iacute;ncipe Chung, actu&amp;oacute; como su regente. En 1911 una rebeli&amp;oacute;n oblig&amp;oacute; al pr&amp;iacute;ncipe a abdicar la regencia, mientras el general chino Yuan Shik Kai tomaba las riendas del gobierno.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Esperaba iniciar su propia dinast&amp;iacute;a y sugiri&amp;oacute; que Pu Yi deb&amp;iacute;a abdicar. El Gran Consejo manch&amp;uacute; accedi&amp;oacute; a ello y el 12 de febrero de 1912, el emperador con cinco a&amp;ntilde;os de edad renunci&amp;oacute; a su trono. Continu&amp;oacute; viviendo en la Ciudad Prohibida y fue tratado con enorme respeto.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;La Ciudad Prohibida se encontraba ubicada en la Plaza de Tiannamen en Beijing. El pueblo ten&amp;iacute;a prohibido entrar en la ciudad, rodeada por murallas de 11 metros de alto y un foso. Construida entre 1406 y 1420 por los emperadores Ming, dispone de los palacios de 24 emperadores, as&amp;iacute; como terrazas de m&amp;aacute;rmol blanco y jardines y santuarios que ocupan una extensi&amp;oacute;n de 150 hect&amp;aacute;reas. Las paredes de la ciudad son rojas y la techumbre es dorada, los colores de la corte imperial. A nadie salvo al emperador se le permit&amp;iacute;a utilizar el color amarillo.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;A pesar de que Pu Yi ya no era emperador, todo el mundo se inclinaba y le rend&amp;iacute;a pleites&amp;iacute;a, incluyendo sus parientes, a los que ve&amp;iacute;a en contadas ocasiones. Se convirti&amp;oacute; en emperador a la edad de tres a&amp;ntilde;os y no volvi&amp;oacute; a ver a su madre hasta los 10. Su educaci&amp;oacute;n estuvo supervisada por cuatro concubinas de anteriores emperadores. En sus propias palabras: "A pesar de que tuve muchas madres, nunca conoc&amp;iacute; el amor materno". Su madre aut&amp;eacute;ntica sol&amp;iacute;a discutir con las concubinas sobre c&amp;oacute;mo hab&amp;iacute;a que educar a Pu Yi. Tras una de esas discusiones trag&amp;oacute; opio y falleci&amp;oacute;. Por aquel entonces Pu Yi ten&amp;iacute;a 13 a&amp;ntilde;os. Su padre, el pr&amp;iacute;ncipe Chung, lo visitaba cada dos meses y nunca permanec&amp;iacute;a con &amp;eacute;l m&amp;aacute;s de dos minutos.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Los eunucos tambi&amp;eacute;n trataban a Pu Yi con gran formalidad. Dentro de la Ciudad Prohibida, iba siempre acompa&amp;ntilde;ado por una enorme procesi&amp;oacute;n. No pod&amp;iacute;a darse un paseo sin que su comitiva le siguiera con comida, medicinas y ropas. No ten&amp;iacute;a un horario fijo de comida. Cuando quer&amp;iacute;a comer ordenaba "que traigan las viandas" y de inmediato los eunucos instalaban seis mesas llenas de comida. Cuando se encontraba de mal humor, ordenaba que los eunucos fueran azotados en su presencia. En una ocasi&amp;oacute;n, ya adulto, orden&amp;oacute; que azotaran a un ni&amp;ntilde;o por haber intentado huir. El ni&amp;ntilde;o muri&amp;oacute;.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;En 1917, cuando Pu Yi contaba 9 a&amp;ntilde;os de edad, un se&amp;ntilde;or de la guerra llamado Chang Hsun decidi&amp;oacute; reinstaurarle en el trono. El ej&amp;eacute;rcito de Chang puso a Beijing bajo sitio y Pu Yi public&amp;oacute; un edicto anunciando que volv&amp;iacute;a a ser emperador de nuevo. Los l&amp;iacute;deres del gobierno republicano acusaron a los mon&amp;aacute;rquicos de utilizar a Pu Yi como t&amp;iacute;tere, lo cual, por supuesto, era cierto.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Seis d&amp;iacute;as despu&amp;eacute;s de la restauraci&amp;oacute;n, un aeroplano arroj&amp;oacute; tres bombas sobre la Ciudad Prohibida. Se trat&amp;oacute; del primer bombardeo a&amp;eacute;reo en la historia de China. Pu Yi se encontraba dando clase cuando escuch&amp;oacute; las explosiones. M&amp;aacute;s tarde afirm&amp;oacute; que "estaba tan aterrorizado que me temblaba todo el cuerpo y las caras de mis tutores palidecieron". Luego pudo escucharse el sonido de armas de fuego que se aproximaban a la Ciudad Prohibida. Pu Yi volvi&amp;oacute; a perder el trono Pu Yi recibi&amp;oacute; una educaci&amp;oacute;n con muchos altibajos. Estudi&amp;oacute; a los cl&amp;aacute;sicos, Historia y poes&amp;iacute;a, pero no aprendi&amp;oacute; nada de Matem&amp;aacute;ticas, Geograf&amp;iacute;a o ciencias. Sus clases eran en chino y manch&amp;uacute;. A los 13 a&amp;ntilde;os comenz&amp;oacute; a estudiar ingl&amp;eacute;s.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Los manch&amp;uacute;es todav&amp;iacute;a albergaban esperanzas de restaurarlo en el trono y deseaban que mantuviera contacto con las potencias occidentales, por si pudieran ayudarles a alcanzar su objetivo. Contactaron entonces con un oficial de alto rango de la Oficina Colonial inglesa. Se llamaba Reginald Johnston. En realidad no era un profesor: su aut&amp;eacute;ntica labor consisti&amp;oacute; en actuar de intermediario entre Pu Yi y el Gobierno brit&amp;aacute;nico. No obstante, s&amp;iacute; ayud&amp;oacute; a Pu Yi a hablar ingl&amp;eacute;s; &amp;eacute;l y el ni&amp;ntilde;o se convirtieron en estrechos amigos. Pu Yi result&amp;oacute; profundamente influenciado por Johnston y desarroll&amp;oacute; una fascinaci&amp;oacute;n por todo lo occidental. Le pidi&amp;oacute; que le ayudara a escoger un nombre en ingl&amp;eacute;s. El oficial le entreg&amp;oacute; una lista con nombres de monarcas brit&amp;aacute;nicos y Pu Yi eligi&amp;oacute; el de Henry: por ese motivo en las enciclopedias el &amp;uacute;ltimo emperador de China aparece como Henry Pu Yi.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Johnston fue el primero en notar que Pu Yi necesitaba gafas. Los consejeros de Pu Yi mostraron su desacuerdo al considerar unas lentes como algo demasiado occidental para un emperador chino. Sin embargo, Pu Yi no les hizo caso y utiliz&amp;oacute; gafas durante el resto de su vida.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;A medida que Pu Yi aprendi&amp;oacute; m&amp;aacute;s sobre el mundo, cay&amp;oacute; en la cuenta de que se hallaba prisionero en la Ciudad Prohibida. A los 15 a&amp;ntilde;os intent&amp;oacute; escapar sobornando a los guardias apostados a la puerta. Cogieron su dinero y a continuaci&amp;oacute;n le traicionaron. Nunca logr&amp;oacute; salir fuera de las murallas.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;LA HORA DE LA BODA&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Cuando cumpli&amp;oacute; los 16 a&amp;ntilde;os, sus consejeros decidieron que era hora de que se casara. Le entregaron fotograf&amp;iacute;as de cuatro j&amp;oacute;venes manch&amp;uacute; y le dijeron que escogiese a una. Escogi&amp;oacute; a una ni&amp;ntilde;a de 13 a&amp;ntilde;os llamada Wen Hsiu. Sus consejeros no estaban contentos con la elecci&amp;oacute;n y le dijeron que Wen Hsiu era demasiado fea para ser emperatriz. Ante su insistencia, decidi&amp;oacute; escoger otra novia, una muchacha de gran belleza y de su misma edad. Era Wan Jung, que m&amp;aacute;s tarde ser&amp;iacute;a conocida como Elizabeth.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Elizabeth se convirti&amp;oacute; en su esposa oficial y Wen Hsiu, su primera elecci&amp;oacute;n, en concubina. Durante la noche de bodas con Elizabeth, a Pu Yi le entr&amp;oacute; p&amp;aacute;nico y huy&amp;oacute; de sus aposentos. Cabe la posibilidad de que nunca llegara a consumar sus matrimonios. No tuvo hijos.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;En 1924, la Ciudad Prohibida fue rodeada nuevamente por el ej&amp;eacute;rcito de otro se&amp;ntilde;or de la guerra, Feng Yu-Hsiang, que no ten&amp;iacute;a intenci&amp;oacute;n de reinstaurar a Pu Yi en el trono. Pu Yi fue obligado a abandonar la Ciudad Prohibida por primera vez desde que se convirtiera en emperador. Se llev&amp;oacute; consigo su sello imperial y una maleta repleta de piedras preciosas.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;El adolescente ex emperador viaj&amp;oacute; en limusina hasta la mansi&amp;oacute;n de su padre, el pr&amp;iacute;ncipe Chung. Una vez all&amp;iacute;, uno de los hombres de Feng le llam&amp;oacute; "se&amp;ntilde;or Pu Yi". Por primera vez en su vida fue tratado como un ciudadano normal, y eso le encant&amp;oacute;. "Como emperador, jam&amp;aacute;s disfrut&amp;eacute; de la libertad. Ahora he descubierto mi libertad", exclam&amp;oacute;. Sin embargo, segu&amp;iacute;a siendo un prisionero y no hab&amp;iacute;a descartado su sue&amp;ntilde;o de recuperar el trono. Al poco tiempo, Johnston le ayud&amp;oacute; a escapar hasta la delegaci&amp;oacute;n japonesa.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Las esposas y s&amp;eacute;quito de Pu Yi se reunieron con &amp;eacute;l en la sede diplom&amp;aacute;tica japonesa en Beijing. M&amp;aacute;s tarde se trasladaron a Tientsiu, en la costa china, donde los japoneses disfrutaban de un amplio poder. Pu Yi alquil&amp;oacute; una mansi&amp;oacute;n llamada El jard&amp;iacute;n de Chang, donde qued&amp;oacute; establecida su corte, y permaneci&amp;oacute; ah&amp;iacute; durante a&amp;ntilde;os, mientras conspiraba para recuperar el trono.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Tientsin era una ciudad cosmopolita y tanto Pu Yi como su esposa Elizabeth ten&amp;iacute;an una ajetreada vida social. Su relaci&amp;oacute;n personal era muy fr&amp;iacute;a. Elizabeth llamaba a su marido eunuco. Pu Yi se llevaba mejor con su concubina, Wen Hsiu. Aunque finalmente &amp;eacute;sta solicit&amp;oacute; el divorcio, posiblemente por sentir celos de la posici&amp;oacute;n de Elizabeth como emperatriz. El divorcio era algo sin precedentes en la historia de la familia imperial, pero Pu Yi no quer&amp;iacute;a un esc&amp;aacute;ndalo p&amp;uacute;blico y se lo concedi&amp;oacute;. Wen Hsui regres&amp;oacute; a Beijing.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;EL RETORNO&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;En 1931, el Ej&amp;eacute;rcito japon&amp;eacute;s invadi&amp;oacute; Manchuria. Pu Yi estaba encantado. Acept&amp;oacute; su oferta de introducirle clandestinamente. Vestido con el uniforme de oficial japon&amp;eacute;s fue llevado a un r&amp;iacute;o donde aguardaba un barco que, sin &amp;eacute;l saberlo, estaba listo para explotar en caso de que fuera capturado por los chinos. Pero consigui&amp;oacute; llegar a alta mar sano y salvo. All&amp;iacute; fue recogido por un buque japon&amp;eacute;s que le llev&amp;oacute; a Manchuria.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;M&amp;aacute;s tarde, Elizabeth se reuni&amp;oacute; con &amp;eacute;l, pero ella y Pu Yi pasaban muy poco tiempo juntos. Ella tuvo una aventura con un guardia y Pu Yi la castig&amp;oacute; confin&amp;aacute;ndola a sus aposentos. Con el paso del tiempo, la emperatriz se convirti&amp;oacute; en adicta al opio, deterior&amp;aacute;ndose f&amp;iacute;sica y mentalmente. En una ocasi&amp;oacute;n, durante un banquete, cogi&amp;oacute; un trozo de pavo y comenz&amp;oacute; a devorarlo como si fuera un animal salvaje. Estaba perdiendo completamente el juicio.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Los japoneses crearon un nuevo estado en Manchuria llamado Manchukuo y convirtieron a Pu Yi en jefe del gobierno, lo cual le enfureci&amp;oacute;: &amp;eacute;l quer&amp;iacute;a ser emperador. China denunci&amp;oacute; a Manchukuo como un estado ficticio y a Pu Yi como un traidor. Los &amp;uacute;nicos pa&amp;iacute;ses importantes que reconocieron a Manchukuo fueron Jap&amp;oacute;n, Alemania e Italia.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;No fue hasta 1934 cuando los japoneses aceptaron convertir a Pu Yi en emperador de Manchukuo. Adopt&amp;oacute; como t&amp;iacute;tulo de su reinado el de K&amp;aacute;ng Teh o Tranquilidad y Virtud. Los japoneses le proporcionaron un palacio y dinero, y tambi&amp;eacute;n tomaron todas las decisiones por &amp;eacute;l. Era un t&amp;iacute;tere que ten&amp;iacute;a muy poco que decir, incluso en el plano de su vida personal. Los japoneses le presionaron a &amp;eacute;l y a su hermano para que se casaran con mujeres japonesas, lo cual, obviamente, hubiera introducido a esp&amp;iacute;as japoneses dentro de la familia de Pu Yi. &amp;Eacute;ste se resisti&amp;oacute; tomando como nueva consorte a una mujer de origen manch&amp;uacute; llamada Yu-Ling o A&amp;ntilde;os de Jade. Pero su hermano cedi&amp;oacute; y contrajo matrimonio con Hiro Saga, la hija de un noble japon&amp;eacute;s. Tuvieron dos hijas.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Seis a&amp;ntilde;os despu&amp;eacute;s de casarseYu-Ling falleci&amp;oacute;. Pu Yi sospech&amp;oacute; que los japoneses la hab&amp;iacute;an envenenado. Otra vez le solicitaron que tomara una esposa japonesa. Finalmente acept&amp;oacute; casarse con una muchacha manch&amp;uacute; que estudiaba en un colegio japon&amp;eacute;s. De nuevo le entregaron fotograf&amp;iacute;as y le dijeron que eligiera. Escogi&amp;oacute; una chica de 14 a&amp;ntilde;os llamada Yu-Chin o La&amp;uacute;d de Jade.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Durante la II Guerra Mundial, Jap&amp;oacute;n convirti&amp;oacute; a Manchuria en una base industrial-militar. Hacia el final de la contienda, los sovi&amp;eacute;ticos invadieron Manchuria. Una vez m&amp;aacute;s, Pu Yi huy&amp;oacute; de su palacio s&amp;oacute;lo con una maleta llena de joyas y un sello imperial. Se retir&amp;oacute; con su familia y s&amp;eacute;quito a una peque&amp;ntilde;a localidad.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Cuando supo que Jap&amp;oacute;n se hab&amp;iacute;a rendido, abdic&amp;oacute;. M&amp;aacute;s tarde, Manchuria volvi&amp;oacute; bajo la administraci&amp;oacute;n china.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Los sovi&amp;eacute;ticos le dijeron a Pu Yi que ser&amp;iacute;a enviado a Jap&amp;oacute;n y que pod&amp;iacute;a escoger a ocho personas para que le acompa&amp;ntilde;aran. Seleccion&amp;oacute; a su hermano, tres nietos, dos cu&amp;ntilde;ados, un m&amp;eacute;dico y un sirviente. Abandon&amp;oacute; a sus esposas y nunca m&amp;aacute;s volvi&amp;oacute; a ver a Elizabeth. La bella emperatriz opi&amp;oacute;mana muri&amp;oacute; a los 40 a&amp;ntilde;os de edad en una prisi&amp;oacute;n china.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Pu Yi y su comitiva no fueron llevados al Jap&amp;oacute;n tal como se les prometi&amp;oacute;. Volaron a la Uni&amp;oacute;n Sovi&amp;eacute;tica y fueron mantenidos bajo arresto domiciliario. A Pu Yi se le trat&amp;oacute; muy bien. Al parecer, Stalin pensaba que m&amp;aacute;s tarde el ex emperador podr&amp;iacute;a ser de utilidad a la URSS. En 1946 fue llevado a Tokio para testificar contra los criminales de guerra japoneses que hab&amp;iacute;an sido sus aliados. Insisti&amp;oacute; en que no hab&amp;iacute;a actuado con libertad en Manchukuo, sino como un t&amp;iacute;tere. Despu&amp;eacute;s del proceso judicial pas&amp;oacute; cuatro a&amp;ntilde;os m&amp;aacute;s bajo custodia sovi&amp;eacute;tica. En esa &amp;eacute;poca se aficion&amp;oacute; a la jardiner&amp;iacute;a.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Por fin, en 1950, los sovi&amp;eacute;ticos cedieron el control de Pu Yi. Fue obligado a abandonar su agradable villa en Rusia y regresar a China, donde inmediatamente lo condujeron a un campo de prisioneros donde permaneci&amp;oacute; durante 9 a&amp;ntilde;os. Durmi&amp;oacute; en una celda junto con otros prisioneros, se hac&amp;iacute;a su propia cama, realizaba todo tipo de labores y logr&amp;oacute; superar un constante lavado de cerebro. Los comunistas le obligaron a traicionar sus costumbres budistas matando moscas y ratones. Pu Yi sigui&amp;oacute; mansamente las exigencias de sus captores, sabiendo que ten&amp;iacute;a que hacer todo lo que le ordenaran si quer&amp;iacute;a mantener la esperanza de ser liberado alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a. Al cabo de un tiempo entreg&amp;oacute; voluntariamente su sello imperial al Gobierno comunista.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;En diciembre de 1959 fue finalmente liberado. Ten&amp;iacute;a 53 a&amp;ntilde;os. La Ciudad Prohibida ya estaba abierta al p&amp;uacute;blico y el ex emperador la visit&amp;oacute; en calidad de ciudadano de a pie.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Pero Pu Yi todav&amp;iacute;a era un t&amp;iacute;tere. El Gobierno chino lo envi&amp;oacute; a trabajar a los jardines del Instituto Bot&amp;aacute;nico de la Academia de las Ciencias. Se le mantuvo ocupado realizando apariciones p&amp;uacute;blicas en nombre del gobierno y obtuvo cargos gubernamentales. Animado por las autoridades escribi&amp;oacute; su autobiograf&amp;iacute;a. En 1962, Mao Zedong organiz&amp;oacute; la boda de Pu Yi con Li Shu-hsien, miembro del Partido Comunista. Por primera vez en la Historia, un emperador manch&amp;uacute; se casaba con una mujer china.&lt;/p&gt;&#13;
Cuando Pu Yi muri&amp;oacute; en 1967, en medio del vendaval desatado por la "revoluci&amp;oacute;n cultural" impulsada por Mao, se rumore&amp;oacute; que hab&amp;iacute;a sido asesinado por los revolucionarios. El hecho es que posiblemente muriera de c&amp;aacute;ncer. El informe oficial indica que sufr&amp;iacute;a un c&amp;aacute;ncer renal, uremia y anemia cardiaca. China contin&amp;uacute;a hoy siendo comunista y parece poco probable que vuelva a instaurarse la monarqu&amp;iacute;a.</text>
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              <text>&lt;a href="http://www.elmundo.es/magazine/m1/textos/emperador.html" target="_blank"&gt;http://www.elmundo.es/magazine/m1/textos/emperador.html&lt;/a&gt;</text>
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                <text>El primer periodista que entrevistó en la cárcel a Pu-Yi, el último emperador de China, en 1956, rememora en este artículo el contenido de la entrevista y sus impresiones.</text>
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                  <text>Artículos de prensa y dossieres monográficos sobre la globalización y China.</text>
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              <text>&lt;p&gt;El domicilio de Zhuang Ling en Taipei es un peque&amp;ntilde;o museo donde se acumulan las esculturas, las caligraf&amp;iacute;as y las pinturas de &amp;eacute;poca. El veterano fot&amp;oacute;grafo guarda incluso una r&amp;eacute;plica de los famosos tazones Ru de la dinast&amp;iacute;a Song (siglos XI y XII) de los que tan s&amp;oacute;lo se conservan unas pocas decenas. Obras &amp;uacute;nicas conocidas por su talla exquisita y su tono verde p&amp;aacute;lido, que la tradici&amp;oacute;n oral china asocia al color celestial "tras la lluvia". Fue una de las piezas que traslad&amp;oacute; su padre, Zhuang Yan, en el incre&amp;iacute;ble periplo que realizaron casi 20.000 cajas cargadas con los objetos m&amp;aacute;s valiosos de la colecci&amp;oacute;n de arte imperial chino guardados en el Museo de la Ciudad Prohibida de Pek&amp;iacute;n.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;-Mire, aqu&amp;iacute; aparezco yo, sentado en las rodillas de mi padre.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Ling muestra un peque&amp;ntilde;o &amp;aacute;lbum donde re&amp;uacute;ne algunas de las &amp;uacute;nicas fotos en blanco y negro que se conocen de aquella odisea. En una de ellas aparece junto a los miembros de la expedici&amp;oacute;n posando en las rocas de un arroyo, agarrado al bast&amp;oacute;n de su progenitor.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Otras ense&amp;ntilde;an a los camiones atravesando un precario camino de barro empujados por la poblaci&amp;oacute;n local o subidos en pontones de madera para cruzar un r&amp;iacute;o. Las cajas, miles de ellas, aparecen en una de las im&amp;aacute;genes descoloridas. Esparcidas frente a la fachada que da acceso a la Ciudad Prohibida que hoy adorna el retrato de Mao Zedong.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;La &amp;uacute;ltima fotograf&amp;iacute;a que exhibe Ling es la del mismo nav&amp;iacute;o, el Chug Ding, en el que viaj&amp;oacute; desde la ciudad de Nanjing (capital del ej&amp;eacute;rcito nacionalista liderado por Chiang Kai-shek) al puerto de Keelung en Taiw&amp;aacute;n en 1948. Entonces ten&amp;iacute;a s&amp;oacute;lo 10 a&amp;ntilde;os. Hab&amp;iacute;a nacido en medio del inconcebible viaje que inici&amp;oacute; la colecci&amp;oacute;n de arte imperial en una g&amp;eacute;lida noche de febrero de 1933 acompa&amp;ntilde;ada de cientos de empleados del museo capitalino, entre los que figuraba su padre, Zhuang Yan, un alto cargo del complejo.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Sus primeros recuerdos corresponden a aquel atribulado recorrido, cuando marchaba en un cami&amp;oacute;n a la provincia de Sichuan huyendo del avance de las tropas niponas.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;"La gente transportaba sus pertenencias colgadas de palos al hombro. Nos descubri&amp;oacute; un avi&amp;oacute;n japon&amp;eacute;s de reconocimiento. Tuvimos que cruzar un puente construido con tablones de madera y recuerdo c&amp;oacute;mo cruj&amp;iacute;an por el peso del cami&amp;oacute;n. Pero conseguimos pasar", rememora.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;La vida de Zhuang estuvo asociada durante d&amp;eacute;cadas a ese periplo &amp;eacute;pico en el que ex trabajadores y especialistas del recinto de Pek&amp;iacute;n escoltaron durante 16 a&amp;ntilde;os al tesoro arqueol&amp;oacute;gico hasta su &amp;uacute;ltima etapa en Taiw&amp;aacute;n.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;"Fue un verdadero milagro, porque casi todo lleg&amp;oacute; intacto a la isla. Estamos hablando de una expedici&amp;oacute;n que tuvo que desafiar a bombardeos a&amp;eacute;reos, bandidos, r&amp;iacute;os y monta&amp;ntilde;as", asegura Zhuang. "La evacuaci&amp;oacute;n comenz&amp;oacute; al saber que los japoneses se aproximaban a Pek&amp;iacute;n. Se organiz&amp;oacute; una reuni&amp;oacute;n de emergencia y se decidi&amp;oacute; escapar con la colecci&amp;oacute;n hacia el sur. Salieron de noche", relata recreando la misma historia que escuch&amp;oacute; de boca de su padre.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;Fue &amp;eacute;l quien le cont&amp;oacute; que, en medio de la anarqu&amp;iacute;a que se hab&amp;iacute;a generado a ra&amp;iacute;z de la acometida japonesa, cientos de bandidos se reunieron en las cercan&amp;iacute;as de Pek&amp;iacute;n para intentar capturar un convoy in&amp;eacute;dito y de valor incalculable. S&amp;oacute;lo se replegaron al saber que la comitiva iba "protegida por cientos de soldados con ametralladoras", apunta Zhuang.&lt;/p&gt;&#13;
&lt;p&gt;"Mi padre particip&amp;oacute; en el inventario de todas las obras que ten&amp;iacute;a la colecci&amp;oacute;n imperial una vez que el &amp;uacute;ltimo emperador, Puyi, fue expulsado de la Ciudad Prohibida en 1924", dice. Un cat&amp;aacute;logo que contabiliz&amp;oacute; 1,17 millones de piezas. "No se pudieron llevar todo. Los textiles no eran f&amp;aacute;ciles de conservar. Lo mismo pas&amp;oacute; con las grandes estatuas o las piezas de bronce m&amp;aacute;s voluminosas".&lt;/p&gt;&#13;
"S&amp;oacute;lo transportaron un 20% de la colecci&amp;oacute;n original de Pek&amp;iacute;n, y a Taiw&amp;aacute;n s&amp;oacute;lo lleg&amp;oacute; un 20% de ese 20%", estima Mark O'Neill, autor del libro La milagrosa historia de los dos museos del Palacio de China,&amp;nbsp;</text>
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                <text>Crónica que relata cómo fue el rescate del tesoro imperial chino a través del testimonio de Zhuang Ling, actualmente un veterano fotógrafo que junto a su padre participó en el mismo. Su relato, no solo ayuda a apreciar el enorme valor de las piezas que hoy contiene el Museo Nacional del Palacio de Taipei, sino también a entender la historia de China en el siglo XX.</text>
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              <text>El movimiento antiglobalización ha comenzado hoy sus debates en el Foro Social Mundial de Porto Alegre (Brasil) después de la colorida marcha de ayer en la que se lanzaron críticas a la guerra en Irak y llamamientos a la lucha por un mundo más justo. Las palabras más esperadas han sido las del presidente brasileño, Luis Inácio Lula da Silva, que pretende viajar también al Foro Económico Mundial que se celebra en la localidad suiza de Davos.&#13;
&#13;
Ante una multitud entregada que interrumpía sus palabras coreando su nombre con regocijo, Lula ha prometido no abandonar su ideario de izquierda ahora que ha accedido a la presidencia del país. El mandatario ha reconocido además ser consciente de la responsabilidad contraída "no sólo con Brasil sino también con la izquierda del mundo entero".&#13;
&#13;
En el Foro Social Mundial participan algunos líderes mundiales del movimiento antiglobalización, entre unos 100.000 anónimos de toda suerte de ONG, movimientos políticos y civiles que persiguen el sueño de cambiar el futuro. Otro mundo es posible, es la consiga oficial de este encuentro que nació hace tres años como una contrapartida al Foro Económico Mundial.&#13;
&#13;
En la primera de las cinco jornadas, delegados de 125 países del mundo han concentrado sus esfuerzos en evaluar temas que van desde la economía y el neoliberalismo hasta la ecología y los movimientos sociales. Un seminario contra la militarización y la guerra, encabezado por el escritor y filósofo paquistaní Tariq Alí, y una conferencia del líder brasileño del movimiento mundial de Campesinos Sin Tierra, Joao Pedro Stédile, destacan entre los cientos de actos celebrados hoy, en los que participan representantes de un millar de ONG de los cinco continentes.&#13;
&#13;
La guerra de Irak&#13;
&#13;
Entre tanto, al otro lado del mundo, como ya se dejó entrever ayer, el tema estrella de la reunión anual de Davos, aunque no figure en la agenda, es la más que posible guerra contra Irak que prepara EE UU. Hoy, la directora adjunta del Fondo Monetario Internacional, Anne Krueger, se ha referido a las consecuencias económicas que podría tener el ataque. Krueger afirma que el FMI es incapaz de hacer "previsiones fiables" sobre los efectos económicos de la crisis iraquí, debido a que hay "demasiadas variables" como para sacar conclusiones definitivas.&#13;
&#13;
Mientras, el secretario general de la Liga Árabe, Amro Musa, y el primer ministro de Turquía, Abdulá Gul, se han manifestado contrarios a la guerra, asegurando que ésta "no debería ser una opción". En un debate sobre si la guerra es necesaria o inevitable, ambos han opinado que es imperativo esperar a la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el informe de los inspectores, para los que han pedido más tiempo.&#13;
&#13;
Ambos se han mostrado a favor del trabajo de los inspectores y de dar una oportunidad a Irak hasta que estos presenten su informe a la ONU, además de reclamar la cooperación total de Irak con ellos. El mandatario turco, además, ha expresado sus preocupaciones en tanto vecino de Irak, ya que en la Guerra del Golfo, en 1991, miles de iraquíes se refugiaron en Turquía y "nadie nos ayudó" a asistirles.</text>
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              <text>Cuando Wang Erxuan descubrió que no alcanzaba los kilos requeridos para comerciar con su sangre -él sólo pesaba 52 y el mínimo exigido eran 56- decidió rellenarse los bolsillos con trozos de metal. Apenas tenía 16 años, pero ya se había ofuscado bajo la euforia general que propició la llamada "economía del plasma".&#13;
&#13;
"Teníamos que ir a media noche al hospital para conseguir un puesto en la cola. Había cientos de personas. Nos empujábamos en las filas. Había incluso un eslogan: 'Si quieres mejorar, vende tu sangre', rememora el campesino.&#13;
&#13;
La aldea de Meng Lou donde vive Wang no difiere mucho del resto del entorno. La planicie de la provincia de Henan siempre fue el granero de China. Una región azotada en repetidas ocasiones por catástrofes naturales y tragedias motivadas por el designio humano como la terrible hambruna que propició el maoísmo. Los restos de las ingentes canalizaciones construidas durante la Revolución Cultural -encaramadas sobre arcos al estilo romano- son testigo de aquellos atribulados años, donde la pobreza más absoluta fue una constante.&#13;
&#13;
El vehículo se mueve entre carreteras repletas de baches, motocarros y tractores, extensiones interminables de cultivos y riachuelos anegados por la basura. La mayoría de las viviendas dispone de enormes portones de color rojo decorados con imágenes de Guan Yu, el dios de la fortuna, o frases que intentan atraer la suerte que siempre ha sido esquiva con esta región. "Si la familia permanece unida, el futuro es brillante", se lee en una.&#13;
&#13;
Es una imagen de la China profunda muy distante de los trenes de alta velocidad y el desarrollo que domina Pekín, pero los lugareños recuerdan que el pasado fue mucho peor. "La gente vendía sangre porque no teníamos para comer. Los que ganaron algún dinero [con ese negocio] compraron ladrillos y pudieron construirse una casa. &#13;
Antes usábamos barro", recuerda Ma Shenyi, de 46 años.&#13;
&#13;
El campesino deambula por los sembrados y se acerca a tres túmulos de tierra. Son las tumbas de su esposa, su hermano y su padre. &#13;
&#13;
Ella fue la primera en morir, en 2001. Su progenitor falleció en 2007 y cinco años más tarde, su hermano.&#13;
&#13;
Es entonces cuando el visitante se percata de que las parcelas están salpicadas por los mismos montículos, que no son sino enterramientos al estilo tradicional de esta zona.&#13;
&#13;
Los tres familiares de Ma distan mucho de ser los únicos a los que se llevó la enfermedad. "Aquella tumba es de otro que también murió de eso y aquella otra... Hubo unos meses en los que moría mucha gente. Sólo en mi calle fallecieron tres en cuestión de semanas. En esta aldea han muerto más de 50", recuerda el vecino de Wenlu mientras señala hacia las sepulturas.&#13;
Durante años, lugares como Wenlu, Meng Lou y toda una plétora de pequeños villorrios de Henan eran conocidos como las "aldeas del sida". Fueron los mismos enclaves que durante la década de los 90 se vieron dominados por la fiebre de la compraventa de sangre apadrinada primero por las autoridades locales y después por toda una legión de avispados negociantes.&#13;
Ma Shenyi se sienta en el pequeño habitáculo donde dormita su madre. Ella también es seropositiva. Lo mismo que dos de sus hijos y su cuñada. De la pared cuelga una bolsa repleta de fármacos con un lema: "Toma las medicinas de forma regular, cuida de tu vida".&#13;
"Empecé a donar sangre en 1992 o 1993. Lo hice decenas de veces. &#13;
&#13;
Al principio la gente iba a los hospitales. El problema surgió cuando aparecieron los comerciantes privados. Solían venir por las noches para evitar que los detuvieran. Te pagaban 45 yuanes [poco más de seis euros] por 800 centímetros cúbicos. Sólo te quitaban el plasma y te volvían a introducir el resto en las venas", recuerda. En una época en la que ganar 100 o 200 dólares anuales [entre 88 y 177 euros] se consideraba toda una proeza, esas cantidades parecían una fortuna. "Era dinero fácil", añade Ma.&#13;
&#13;
La campaña pública derivó en frenesí colectivo. Todos los lugareños consultados para este reportaje coinciden en describir el mismo escenario: miles de empobrecidos campesinos agolpándose en hospitales, viajando de una ciudad a otra para poder volver a vender su sangre... Las autoridades permitieron que se crearan cientos de "bancos de sangre" en la provincia, no sólo en hospitales sino bajo el auspicio de unidades militares, factorías o minas de carbón. El proyecto era vender ese "producto" a las firmas extranjeras. El propio responsable del departamento de Salud de Henan, Li Quanxi, viajó a EEUU para promocionar este "negocio".&#13;
&#13;
Es la misma descripción que hace el escritor Yan Lianke en la novela que dedica a este suceso -El sueño de la aldea Ding-, que basa en su propia investigación. "Lo que comenzó como un goteo, pronto se convirtió en un torrente. No tardó mucho en ser el boom de la sangre. Se instalaron bancos de sangre en los mercados, en los cruces de carretera, en las casas y hasta en establos", escribió Yan.&#13;
Wang Erxuan asiente. "Toda la provincia vendía sangre", ratifica. Él mismo llegó a vivir durante un mes en un hotel junto a otra veintena de personas que sólo se dedicaban a comerciar con su flujo interno. "Pagábamos 10 yuanes [1,3 euros] por dormir allí. Cada mañana venía un comerciante y decía: ''¡A ver, quiero del tipo A!''. No hacían análisis ni nada. Ese mes yo vendí 30 veces, en ocasiones dos por día", explica Wang. A él le pagaban 75 yuanes por los 800 cc. Se ganaba más si se dejaban extraer todo el líquido y no sólo el plasma. Aquello le salvó. Él no contrajo el VIH.&#13;
Los otros se hacían e&#13;
xtraer el líquido a través de centrifugadoras que separaban el plasma y mezclaban el resto de la sangre -plaquetas y glóbulos rojos- con la de otros vendedores del mismo grupo sanguíneo, volviendo a inyectar ese compuesto en las venas de sus clientes. "Pensábamos que era más seguro así, porque no perdíamos toda la sangre", precisa Zhany Junxi, un vecino de Zheng Lou, otro de los poblados afectados por la expansión del VIH. Un error que marcó la vida de decenas de miles de personas. Todas las víctimas consultadas se infectaron al utilizar las "máquinas", como se refieren a ellas.&#13;
&#13;
Zhany tenía 20 años cuando se inició en el "negocio". Vendió su sangre más de media docena de veces a lo largo de un año. "Una vez tuve que ir a las dos de la mañana para pillar sitio. Debíamos ser unos 200", rememora. Otra víctima de este comercio, Xing Xinwei, de 46 años, alude al dicho que se usaba en esos días. "Extiende el brazo y te caerá el dinero", repite. "Los compradores de sangre venían a las aldeas y se metían en tus casas con las máquinas. Hasta en las cocinas. Nadie te hacía análisis", añade.&#13;
&#13;
Durante aquellos tiempos de fervor común, algunos consiguieron mejorar de forma ostensible su nivel de vida. Los locales se percataron cuando les vieron construir nuevas viviendas. "Si tenías muchos miembros en la familia y todos donaban sangre, podían ganar dinero", admite Ma Shenyi. Aunque fueron casos aislados, puntualiza. El beneficio que obtenían los campesinos seguía siendo ínfimo. El mismo Wang Erxuan, tras la maratón que realizó aquel mes en el que se dejó extraer sangre decenas de veces, volvió a su casa con 300 yuanes de ganancia (36 euros).&#13;
&#13;
Manchas en la piel&#13;
Y entonces, un día apareció la fiebre. Nadie sabía qué significaba el sida. "La gente pensaba que era un resfriado. No tenían ni idea de lo terrible que es esta enfermedad", dice Ma Shenyi. A él le diagnosticaron que era seropositivo en el año 2000. Todo comenzó con "un poco de fiebre y manchas en la piel... La gente tomada pastillas pero no se le curaba", dice&#13;
&#13;
La "plaga" se extendió "por la planicie". "Se abatió sobre nosotros como una inundación, envolviendo a docenas, quizás cientos de aldeas. Y cuando eso ocurrió, la gente moría como hormigas... Murieron como hojas de un árbol muerto; caían al suelo y se los llevaba el viento... Era raro que pasara una semana sin que muriera alguien", escribió Yan Lianke en su memorable texto.&#13;
&#13;
Los funerales se convirtieron en un acontecimiento repetitivo. "En la aldea de Nan Dawu murieron ocho personas en el mismo día", asevera Wang Erxuan.&#13;
&#13;
Aunque las propias víctimas comenzaron a denunciar el escándalo en 1998, el Gobierno no reconoció la magnitud del problema hasta agosto de 2001, cuando asumió que entre 30.000 y 50.000 personas se habían contagiado. El viceministro de Salud de aquellas fechas, Yin Dakui, reconoció que era una estimación a la baja y que podían ser hasta 100.000. Los activistas que denunciaron lo ocurrido multiplicaron por cinco o 10 esos guarismos y alertaron de que el azote se había extendido por al menos cinco provincias, aunque Henan fuera el epicentro del polémico comercio.&#13;
En realidad nadie conoce con precisión la magnitud del infortunio, pero los habitantes concuerdan en que más de la mitad de los que comerciaron con su sangre se infectó. "En esta aldea hubo más de 100 personas que la vendieron y la mitad enfermaron. Hoy sólo quedamos vivos una decena. El resto murió", aduce Zhang Junxi, el vecino de Zheng Lou. Entre los fallecidos figuraban su hermano y su cuñada.&#13;
Bajo la presión del escándalo, Pekín prohibió la venta de sangre en 1998 e intentó minimizar el alcance de la controversia. Muchos de los expertos que alertaron de las graves consecuencias, como la veterana doctora Gao Yaojie, el también médico Wang Shuping o el activista Wan Yanhai, tuvieron que exiliarse. Las visitas de los periodistas extranjeros a los villorrios del sida solían concluir con su detención y expulsión de la zona.&#13;
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Dientes blancos y rotos&#13;
Los residentes locales todavía rememoran con cierta aprensión la jornada de 2003, en la que cientos de policías asaltaron uno de los villorrios y apalearon a sus habitantes después de que éstos protagonizaran un tumulto cuando pretendían acceder a una oficina oficial para protestar por la situación de los enfermos. "Estaba lloviendo. Llegaron por la noche y comenzaron a pegar con palos a todo el mundo. A varios les rompieron los dientes, el brazo...", relata Wang Erxuan.&#13;
Todavía hoy las reclamaciones pueden concluir en prisión. Es lo que le pasó a la esposa de Wang, Li Xiaohe. Su marido muestra la sentencia que la condena a dos años de cárcel por "crear problemas". Li había participado en varias ocasiones en los viajes que organizaban hasta Pekín grupos de víctimas del VIH de Henan, que intentaban aprovechar las reuniones del Parlamento local para exponer sus reclamaciones. En febrero de 2012, la Policía se personó en su domicilio de Meng Lou y se la llevó. "Sólo pedía que el Gobierno le diera una ayuda para tratar a nuestro hijo, enfermo de sida", asegura Wang Erxuan.&#13;
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Li sufre la misma dolencia. Su marido dice que se infectó en un hospital público "y sólo vendió sangre dos veces".&#13;
El condado de Shangcai, del que dependen todos los villorrios del área de Wenlu y Meng Lou, se convirtió en una especie de zona cero de la epidemia. De las 38 aldeas que el Gobierno identificó como las más afectadas, más de la mitad pertenecía a ese distrito donde habitan 1,3 millones de personas.&#13;
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El legado sigue siendo devastador. En la región es habitual ver orfanatos de niños cuyos familiares sucumbieron a la enfermedad y hospitales que intentan paliar su expansión. Los muros de muchos pueblos están salpicados de carteles que anuncian servicios médicos.&#13;
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El número real de menores que nacieron con el VIH a consecuencia de este infortunio tampoco se conoce, pero el vástago de Wang y Li es uno de ellos. "Aquí hay cerca de 600 o 700 niños que nacieron con el VIH. Sólo en esta aldea eran media docena pero únicamente dos siguen vivos", estima su padre.&#13;
El joven Wang Xuefeng asiste a la conversación cabizbajo. A sus 23 años, preocupaciones tan normales en este contexto como buscar una posible esposa ni se le pasan por la cabeza. "¿Quién se va a querer casar con un enfermo de sida?", inquiere. El estigma forma parte de la truculenta herencia que dejó la "economía del plasma". "Toda mi vida me he sentido discriminado. Aún hoy. Los niños no querían jugar conmigo en el colegio. Salían corriendo al verme", comenta.&#13;
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Después de que el Gobierno comenzara a distribuir de forma gratuita medicamentos antirretrovirales a partir de 2003, las muertes se frenaron. Aunque no todas.&#13;
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La familia de Zhou Yulan se encuentra reunida en torno a su cama desde hace días. Tienen tal certeza sobre su inmediato futuro que ya le han preparado la ropa que vestirá durante su funeral. Una chaqueta roja brillante y unos pantalones oscuros. "No creo que sobreviva muchos días", admite su hijo, Xing Xinwei. "Las medicinas no funcionan. Le producían problemas en el estómago. Tiene la boca totalmente podrida y no puede comer", dice.&#13;
El poblado de Xiongqiao es otro de los nombres más emblemáticos de las "aldeas del sida" de Henan. En el clan de Xing Xinwei seis personas desarrollaron la enfermedad, incluido él mismo. Su padre y su esposa murieron hace años. La salud de Xing también se encuentra muy resentida. Respira con dificultades. "Tengo mal el estómago", aclara.&#13;
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Como su madre, Xing sólo comenzó a medicarse hace tres años, aunque sabe que es seropositivo desde 1992. "Empecé a vender sangre con 17 años. Era algo normal. Oculté que era seropositivo porque no quería avergonzar a mi familia. Hoy, muchos siguen sin decirlo".&#13;
Xing reparte la responsabilidad de esta adversidad entre las autoridades y él mismo. "El Gobierno fue quien inició este negocio pero nadie me obligó a vender la sangre", puntualiza. Es una opinión compartida por otros. "Fue una especie de sueño colectivo. Nadie nos forzó", apunta Zhang Junxi. Para Wang Erxuan, toda la culpa es del "Gobierno". "Nos engañaron, no nos dijeron lo peligroso que era", defiende.&#13;
Ma Shenyi prefiere aferrarse al pragmatismo: "Da lo mismo quién fue el culpable. Ya nadie puede quitarme el sida o devolverme a mi esposa. Fue todo muy triste", concluye.&#13;
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